Argentina, por Verónica Giuliani. Cada mes de Julio, los argentinos interrumpen sus obligaciones para tomarse un descanso que corresponde a las vacaciones de invierno. Cada provincia se toma dos semanas en diferentes momentos del mes. Debido a esto los turistas extranjeros pierden protagonismo, ya que las calles y los lugares turísticos son invadidos por argentinos.

 No todos tienen el privilegio de poder disfrutar de este descanso, pero los que sí pueden, aprovechan y viajan en familia a diferentes puntos del país. En estos últimos cinco años, las provincias que más turistas reciben son aquellas en las que se encuentran actividades relacionadas con el vino. Entre ellas Mendoza es una de las más elegidas.

Mendoza es la provincia vitivínicola más importante del país. Concentra el 70% de la producción nacional y además posee una gran cantidad de bodegas preparadas para recibir turistas todo el año. Según datos proporcionados por la Subsecretaría de Turismo, Mendoza recibió 150.000 visitantes, en estas vacaciones de invierno. Esto refleja un descenso si se compara con los 155.000 que se registraron en Julio del 2006. De todas formas este descenso de turistas no se vio reflejado en las personas  que visitaron bodegas y actividades afines.

Una vez más, la provincia demostró ser uno de los lugares favoritos del público que busca encontrarse con el vino y sus encantos. Entre los interesados por conocer la urdimbre que encierra el mundo del vino, hay diferentes perfiles: algunos ya vienen informados a través de internet, otros llegan a las bodegas y escuchan con atención las visitas guiadas, esperando aprender lo más importante, algunos preguntan, opinan, otros son más tímidos y reconocen su ignorancia. Lo cierto es que en esa heterogeneidad de personas, todos están unidos por ese interés de iniciarse en toda la mística que encierra el vino. 

Según Caminos del vino en Argentina hay 123 bodegas abiertas al turismo. De este total, más del 70% de las bodegas son mendocinas. Hay que tener en cuenta que hoy el atractivo del enotursimo no se resume en conocer la bodega y la elaboración del vino solamente, si no que existe una oferta muy variada de actividades que están relacionadas con el vino: alojamiento en bodegas, restaurants con comidas gourmets dentro de las bodegas, espacios de arte, circuitos en bici por las bodegas, museos, caminatas y cabalgatas por las fincas. 

 En estas vacaciones de invierno, se vio un movimiento muy grande de turistas nacionales ansiosos por conocer los orígenes de los vinos argentinos. Durante todo el año, con aumento en primavera y más que nada en verano, Mendoza se convierte en una ciudad cosmopolita, en la cual transitan a diario personas provenientes de los puntos más variados del planeta. Ellos se sienten libres, se encuentran con amigos de viaje, se muestran muy cómodos. Uno de los momentos que más disfrutan es cuando visitan las bodegas, les abren las puertas sin costo y se pueden detener a apreciar un muy buen vino compartiendo ese momentos con sus compañeros de viaje.

El atractivo del vino ha significado un gran motor de evolución y movimiento en estos úlitmos años y va creciendo con pasos firmes. Nunca faltan ideas sólidas e innovadoras. Habrá que observar para no dejar pasar los cambios desapercibidos y poder ser testigos de esta evolucón que es un punto más de todo el movimiento que genera esta industria a nivel mundial.