El nombre del Champán proviene de la región de Champaña, en el Noroeste de Francia, aunque ya era conocido por los romanos (que lo denominaban vinum titillum). Sus singularidades lo hacen único: aspectos como su vendimia, totalmente manual, la combinación de los distintos tipos de uva que aseguran una uniformidad en las cualidades enológicas y organolépticas y el hecho de ser un vino espumoso hacen de este líquido espumoso un nombre de reconocido prestigio mundial. Hoy, LugardelVino les presenta los principales referentes mundiales en la materia tratada..

Dom Perignon:
Es el estandarte, el abanderado de los champagnes y aun conserva en el ADN haber sido el primer champagne de la historia. Es una bebida difícil de olvidar a aquellos que lo caten (al margen de que Parker le haya dado la mayor puntuación en su guía que jamás haya dado a un champagne). De color amarillo pálido, es un vino que destaca por su potencia, buena acidez y gran equilibrio. En nariz se destaca la frescura y las notas cítricas típicas de la uva chardonnay. En boca es excepcional: notas cítricas, frutas blancas y amarillas, especiado (vainilla, pimienta), lácticas (mantequilla). Pero, sobre todo, su persistencia es lo que más te llama la atención, es largo, largo y largo que parece que esté cargado con pilas duracell. En el postgusto te tiras los 20-30 segundos largos recordando el paso por boca (tal vez producido por la Pinot Noir</personname />, con mucho más cuerpo).

Moët & Chandon:
Este clásico nacido en Francia es, a la vista, de un delicado color cobrizo pálido. En nariz de buena intensidad, con abundantes notas frutales, destacando los suaves toques de frutos rojos y los recuerdos a mandarina. En boca: buen ataque, cremoso, de buena acidez, crece en la boca y resulta muy expresivo. Resulta largo y atractivo.

Mumm:
Un clásico que no falla. Presenta en seductor dorado intenso, con iridiscencias jade. Adecuada cortina de burbuja, de buen calibre y de corona abundante. En nariz es eminentemente cítrico, frutal, melocotón, pomelo, manzana, pan y matices de caramelo y frutos secos. En boca es directo, noble, franco, agradable y delicado. Excelente relación entre acidez y dulzor y buena persistencia, de adecuada duración.

Veuve Clicquot:
Color amarillo dorado con destellos verdosos oscuros, prácticamente sin burbujas, que desaparecen a los pocos minutos de servir en la copa. En nariz muestra aromas de frutas blancas. También recuerdos intensos de pastelería y mantequilla. Su paso por boca es elegante, de frutas blancas maduras y recuerdos débiles de toronja dulce. Con una elegancia sutilmente femenina.