El vino ya no se limita a deleitar el paladar, se visualiza hoy como algo más que un placer gastronómico y se ha convertido en una terapia para la salud. De acuerdo a estudios médicos, el consumo moderado de vino es beneficioso para la salud (se aconsejan no beber más de dos copas diarias) ya que previene del riesgo de accidente cerebro vascular (ACV) así como también la enfermedad de alzheimer. Por el contrario el consumo excesivo aumenta el riesgo de padecer un ACV hemorrágico y debe evitarse en personas con migrañas.

Los usos estéticos de los productos que derivan de la uva y el vino tuvieron sus comienzos en Bourdeaux, Francia, expandiéndose luego a Italia, donde logró mayor difusión y se expandió rápidamente al resto del mundo. Fue así como su utilización en centros de estética, se transformó en uno de los procedimientos más requeridos por los amantes de la belleza. Los beneficios de utilizar este noble fruto y sus extractos sobre la piel son múltiples, entre ellos retardar el envejecimiento cutáneo, mejorar la elasticidad de la piel, aumentar la vitalidad celular y disminuir los efectos del stress oxidativo.

Este tipo de tratamientos aumenta también la protección de la piel contra las agresiones ambientales y el humo. Uno de los componentes más conocidos de las semillas de la uva son los "polifenoles" a los cuales se les atribuye ser un potente antioxidante que previene y elimina los efectos nocivos del tiempo. Las diferentes técnicas combinan los inigualables efectos naturales de los extractos de vid, de la mejor cosecha, mezcladas con aceites esenciales, vitaminas y oligoelementos.

Explicamos algunos tratamientos:

Peeling corporal: Exfoliación corporal con uvas frescas (semilla y cáscara) y con productos a base de pulpa de uva que actúa sobre la piel nutriéndola. Se cubre el cuerpo con una mezcla de éstas y se realiza una frotación que activa la circulación, elimina las células muertas de la piel, la hidrata y recupera su brillo natural.

Vitaminoterapia: Baños de inmersión en tina con vino o en la aplicación de envolturas que recubren el cuerpo con extractos y semillas de uva combinadas con otros elementos como arcilla, oligoelementos, algas y miel (si la paciente lo requiere solo se aplican productos a base de vino) durante 20 o 30 minutos. El tratamiento culmina con la realización de masajes de relajación con aceite esencial de semilla de uva.

Se aconseja acompañar el tratamiento con una copa de vino tinto, si lo desea, ya que ayuda al funcionamiento cardiovascular. El beneficio de este tratamiento se debe a que el vino es rico en polifenoles (agentes antioxidantes), vitamina A, E y C y en bioflavonoides, presentes en las pepitas de uva, que actúan sobre la epidermis haciendo que esta se vea más joven y fresca.

Máscaras de vino a base de bentonita, kaolin, alfahidroxiacidos y polifenoles.
Consiste en la aplicación de productos, ricos en estos componentes, sobre el rostro, luego de una adecuada higiene facial. Este se deja actuar durante 20 o 30 minutos y luego se retira. El rostro se hidrata y recobra lozanía por las bondades de la uva absorbidas por la epidermis.