La longevidad de cada persona tiene su porción determinada genéticamente, pero la gran mayoría del proceso de envejecimiento, depende de nuestros hábitos de vida: descanso, ejercicio, alimentación ... Según las estadísticas actuales, es difícil superar los 80 años.

El 1997 una francesa fallecía a los 122 años de edad, estableciendo el récord de longevidad logrando su larga y sana vida gracias al ejercicio, el chocolate y el vino tinto.

De acuerdo a lo que la longeva francesa señalaba, su buena salud a tan avanzada edad se debe a su costumbre de dar largas caminatas todos lo días y al hecho de tomar una o dos copas de vino tinto todas las noches.

Además, la paradoja francesa se hizo presente en ésta señora, ya que consumía cerca de medio kilo de chocolate todas las semanas y aún así, vivió más y mejor. Ésto se debe a que el tipo de chocolate y sus grasas, son de buena calidad, por lo que su corazón no sufre la alta ingesta de grasas, sino que se beneficia.

La mujer más longeva usó su bicicleta hasta los 100 años de edad, pero fumó hasta los 117, aunque vivió hasta los 122 años gozando de buena salud.

Ésto es importante, ya que no sólo debemos intentar retrasar el envejecimiento, sino que si vivimos más, debemos hacerlo con buena salud y para ésto, el estilo de vida significa el 70% de nuestra longevidad, por lo que beber 1 o 2 copas de vino tinto a diario, ejercitarse con regularidad, comer 1 barrita de chocolate amargo a diario, descansar y alimentarse equilibradamente, es la clave envejecer más lento y con salud.

Todas las personas que han logrado alcanzar edades admirables, poseen hábitos que deberíamos rescatar para mejorar nuestra salud y retrasar el envejecimiento.