Por Carlos Rodríguez. Siguiendo con el tema comenzado la semana pasada, donde comenzábamos a hablar de cómo adentrarse en el mundo de la cata, esta vez hablaré, del primer paso en toda cata, es decir la fase visual. En dicha fase se busca definir el color del vino catado. El color de un vino está formado por un sinfín de matices distintos y muy diversos tanto en tintos como en blancos. En el color de un vino influyen varios parámetros, como son: las variedades con las que ha sido elaborado, la presencia de madera, el paso de los años y la elaboración.

 
Clara está la influencia de cada variedad, cada una posee ciertos matices característicos que deberemos aprender con el paso de las catas y la comparación. Con respecto a la madera, provocará por ejemplo, en los vinos blancos una tonalidad más dorada que si no posee crianza en madera, es decir más intensidad de color. Por su parte, en los vinos tintos provocará un afinamiento de la tonalidad y que se mostrará de forma habitual en un borde más cobrizo, color teja y más suave que en el corazón de la copa. Es decir en los blancos el efecto es a la inversa, resalta la tonalidad mientras que en los tintos la reduce.


El paso de los años, en los vinos tintos provocará que el color cada vez sea más atejado y menos intenso. A su vez los vinos blancos presentarán tonalidades más doradas fruto de oxidaciones ocurridas con el paso del tiempo.


La elaboración también aporta valor añadido a la coloración. En el caso de los vinos blancos, dependerá de fermentaciones controladas, filtrados, clarificaciones, crianza en madera, maceraciones peliculares, etc.


En los tintos lógicamente también influyen muchos de los mismos parámetros citados anteriormente, como puede ser el tiempo de maceración, crianza, horas de sol, tipo de suelo, uso de madera, tipo de madera, filtrados, uso de técnicas de frío, oxidaciones, momento de vendimia, control de temperatura en la misma, etc.


Probablemente los parámetros más fáciles de diferenciar en las primeras catas, sea la presencia de crianza así como ciertas tonalidades características de las variedades más comunes.


Tal como indicábamos la semana pasada, los primeros pasos será tomar referencias y usar comparaciones para ir familiarizándonos con las distintas tonalidades, ya que dentro de un mismo color existen varias y debemos diferenciarlas según su capa, término habitual para diferenciar distintas tonalidades dentro de un mismo color. Cuando decimos que un vino es rojo picota de capa alta, hacemos referencia a que dentro del color rojo picota, la tonalidad se presenta con tono oscuro y denso. Mientras que una capa baja es todo lo contrario, es decir, un rojo picota más suave.


Al final, es el tiempo y la experiencia lo que determinará la habilidad para diferenciar los distintos colores y tonalidades, e igual que en las fases olfativa y gustativa, la subjetividad y la sensibilidad de cata catador será el parámetro fundamental en conjunción con la experiencia.

Saludos

Carlos Rodríguez

Roco&Wines