No queda vino. A estas alturas, las bodegas extremeñas están vacías y apenas les queda alguna que otra botella para vender, pero poco más. Ya ha salido todo el caldo y, por eso, en estos momentos su precio no para de subir. Contra todas las previsiones, la campaña se ha desarrollado mucho más rápida de lo que en un principio se preveía. El principal detonante de esta situación ha sido el aumento inesperado de las exportaciones.

Según Jacinto Guerra, secretario de Asevex, desde el pasado mes de noviembre se ha producido un imparable tirón de las demanda de Rusia y de otros países del entorno sobre el vino extremeño disparando las ventas.