Cada año se pierde el consumo equivalente a toda la producción de Rioja, es decir, bebemos menos vino, sobre todo de baja calidad. Este hecho capital que afecta al sector hace que los esfuerzos realizados por reducir la superficie del viñedo comunitario sean insuficientes para compensarlo. La UE descarta el uso de fondos comunitarios, sólo queda o seguir insistiendo en el arranque del viñedo o ir por la vía de control de los rendimientos.

 

 El resultado de esta falta de equilibrio entre oferta y demanda ha sido la generación constante de excedentes. La eliminación de estos excedentes ha sido a través de los distintos regí­menes de destilación previstos en la legislación comunitaria. En el cuadro adjunto se pueden apreciar el volumen total destilado en las últimas campañas vití­colas así­ como el porcentaje que supone el volumen destilado sobre el total de la producción vití­cola, considerando tanto el mosto como el vino, ya sea este de mesa o de calidad.

Estos regí­menes de destilación cuestan a las arcas comunitarias sustanciosos fondos. Se pueden dar ciertas cifras que pueden parecer escandalosas. Así­ por ejemplo, un litro de alcohol que proceda de la destilación obligatoria de esta campaña en que estamos costará en la Unión Europea unos 1,50 "‚¬ y lo venderá para su utilización en carburantes fuera de la Comunidad a 0,1 "‚¬.  Desde hace poco se ha instrumentado también la posibilidad de su utilización dentro de ella donde se vende a un precio que duplica el anterior. De todas formas tenemos que relativizar estas cifras y ponerlas en comparación con los fondos que están consumiendo otros sectores. En el cuadro que sigue podemos ver que esas cifras que a primera vista pueden parecer exageradas están bastante por debajo del consumo de recursos de otros sectores. No se puede decir que el sector del vino sea un sector caro desde un punto de vista presupuestario.