Por Carlos Rodriguez. Igual que prestamos atención a como evoluciona el vino, el   mercado, las exportaciones, las normativas.... debemos pararnos un minuto a analizar aquella parte del vino que creo más va a evolucionar en los próximos años y no es otra que el corcho. El corcho desde siempre, bueno desde que se encontró la forma hace ya algún siglo que otro de sustituir otros elementos como taponadores de botellas , forma parte intrínseca de todo vino. Hay que darle la importancia que se merece como todo amante del vino conoce, debemos prestar especial atención al corcho. Pero amigos, el corcho habla y a veces lo hace hasta gritando, lo normal es que nos susurre las alabanzas del vino antes de que lo catemos pero otras se convierte en el mayor de los chivatos y traidores.

A veces se empapa de la fragancia del vino y nos dice que tendremos buena cata pero otras veces se encuentra duro, seco y nos está contando con todo detalle como de pésima fue la conservación de la botella en cuestión. Recordemos que al corcho, tal cual gimnasta, le encanta encontrarse flexible, ligeramente flexible y para nada rígido.

Otras veces nos dice si ese vino ha sido preparado o no para una larga vida, si es adulto, si es joven, etc.

Una vez descorchado, además de fijarnos en su flexibilidad y aromas, debemos observar su porosidad y su color. Este último nunca debe aparecer de forma longitudinal, ya que si es así el corcho nos está diciendo que se han producido posibles micro fugas.

Por ello prestémosle más atención al corcho, dediquémosle unos segundos de nuestra atención aunque esta última ya esté pensando en catar el vino, yo creo que se lo merece.

Con respecta a su futuro, estamos asistiendo a una más que clara evolución en los corchos, se está imponiendo de forma clara en los mercados anglosajones el corcho sintético y en breve las exportaciones se realizarán bajo formato de tapón de rosca. Con respecto al mercado interior aún queda mucho para esta evolución, pero tiempo al tiempo, aun a pesar de que en mi opinión le restará el encanto que envuelve a pararte un minuto a ver, oler y analizar el corcho.

Pero, no nos engañemos, en lo que respecta a los corchos sintéticos está aún por ver como evolucionan con el paso de los años y como los compuestos de los que están realizados interactúan con el vino, y como los tapones de rosca en un 2,2% aproximadamente están presentando aromas fácilmente asimilables a TCA, es decir olores a huevos podridos.

Lógicamente el mercado evoluciona hacia la búsqueda de durabilidad en el tiempo y aumento de calidad, pero a mí particularmente aún se me hace raro abrir una botella y que no tenga un buen corcho, perdón tapón (cambiaremos hasta el lenguaje), de corcho.

Este pequeño elemento desempeña una ardua tarea, nada más y nada menos que entrar en relación directa con el preciado liquido.

Saludos,

Carlos Rodriguez

Roco&Wines