Algunos datos lingüísticos revelan el origen de la palabra vino, que parece tener su raíz en la antiquísima voz caucásica voino, quiere decir algo parecido a "bebida intoxicante de uvas". Después, los griegos la llamarían oinos; los romanos vinum; oini los armenios y wain los abisinios. Al imperio chino llegó la cultura del vino desde el oeste, con casi toda probabilidad desde Persia, ya que incluso la etimología hace derivar la palabra china putau (vino) del persa budawa (uva).

Además, el mito del vino no se limita a las culturas occidentales, ya que, por ejemplo, la religión taoísta dice que los inmortales son los bebedores de vino, incluso tienen su propio dios Baco, a quien llamaron Lan Tsai-Huo.