Un poquito de oxígeno y el roce de la madera, la calma de una botella, sin ruidos, sin luz y la temperatura adecuada para crear algo único. Dos fases que completan el trabajo duro de todo el año. Descubre el secreto del paso del tiempo.

 

Fases de la crianza
1.-Fase Oxidativa (MADERA)
2.-Fase Reductora (BOTELLA)

1) Fase de madera
En esta fase el vino está sometido a una suave pero prolongada oxigenación:
Suave, pues es la que se produce por la pequeña cantidad de oxí­geno que entra por los pequeños orificios de la barrica o duelas; este oxí­geno se disuelve en el vino y se combina con sus componentes.

Esta acción oxidativa suave, mantenida durante un cierto periodo de tiempo, hace evolucionar al vino: el color rojo-violáceo de los vinos tintos jóvenes tiende a transformarse en rojo-teja debido a la oxidación de los taninos y a reacciones de condensación de taninos y antocianos (los responsables del color de los vinos jóvenes).

En los vinos de largo envejecimiento los antocianos llegan a desaparecer y el color se torna a tonos más rojo-teja con algún leve matiz amarilláceo en algunos casos más evolucionados.

A su vez la madera aporta componentes propios que mejoran y se unen a los propios del vino, como son los taninos de la madera que intervienen decisivamente en el sabor y los aldehí­dos que van a influenciar sobremanera el aroma del vino.
Los tipos de madera utilizados son fundamentalmente el roble en sus diferentes variedades: roble americano y roble francés (Allier Limousin).

Durante todo este periodo es conveniente que las barricas estén completamente llenas ya que si no fuese así­, se acelerarí­a y desequilibrarí­a la crianza, por lo que hay que estar continuamente rellenándolas. Este es una muy laboriosa operación de bodega que se denomina "El relleno".

Otra labor importante es "El trasiego", hay que trasvasar el vino de unas barricas a otras (3-4 veces al año) para ir eliminando los depósitos que se forman en el fondo del barril como consecuencia de la sedimentación natural de las partí­culas del vino y por otro lado se consigue una aireación más enérgica, beneficiosa para la evolución de ciertas sustancias benefactoras de la calidad en el vino.

2) Fase de botella
También denominada envejecimiento en botella. Si en la fase de madera predominaba el ambiente ligeramente oxidativo, en esta fase el ambiente es totalmente reductor, al abrigo del oxí­geno.

Es la ausencia total de éste lo que hace que ciertos sabores y aromas adquiridos en la fase de madera se potencien en este periodo, "afinándose", se llega a generar lo que se denomina el "bouquet" del vino.

Para que esta ausencia de oxí­geno sea total, las botellas han de reposar en posición horizontal, con esto se consigue que el lí­quido contacte con el corcho, lo hinche y así­ evite que entre aire desde fuera.

La duración de esta fase es variable:

Por ejemplo, si es un vino que ha estado antes dos años en madera, según tipos, zonas y evolución de las uvas para vino de envejecimiento, se le suele dar un mí­nimo de otro año en botella, dos, tres, e incluso cuatro o seis....

Sobre esto no hay ninguna fórmula matemática que nos indique el tiempo adecuado, depende de la evolución del vino, de la experiencia del bodeguero comparándolo con otros años, etc.

Condiciones ambientales de la crianza (en sus dos fases).

Temperatura.- debe ser homogénea: entre 12-16 º es lo ideal, valores superiores aceleran la crianza produciendo vinos menos finos.

Luz.- debe ser escasa, tenue.

Humedad.- En torno al 85%, valores inferiores dan lugar a considerables mermas en las barricas; las zonas de crianza suelen ser cavas subterráneas, cuevas o zonas especialmente acondicionadas para obtener estas condiciones.

- Ausencia de aromas extraños.
- Ausencia de ruidos.
- Posición horizontal de las botellas.