El INTA informa sobre los hongos más importantes que atacan vides. Cabe destacar la peronóspora, una enfermedad que afecta las partes verdes de la planta. En las hojas, se manifiesta en la cara superior por manchas redondeadas, de aspecto húmedo y traslúcido en sus comienzos que luego se tornan de color castaño.

 

En la cara inferior y en correspondencia con aquellas aparece una eflorescencia blanca que son los órganos de reproducción asexual del patógeno, signo de la enfermedad. También ataca racimos (escobajo y granos) y sarmientos tiernos.

Las condiciones predisponentes para el desarrollo de esta enfermedad son: agua libre sobre la superficie de órganos verdes (lluvia y/o rocío), temperatura superior a 10 ºC y alta humedad relativa.

Debido a las condiciones climáticas imperantes en nuestra región, se recomienda continuar con la protección fitosanitaria en los viñedos. Para esto es necesario tener en cuenta el poder residual del producto, oportunamente aplicado, variedad, momento de cosecha, antecedentes del viñedo y pronóstico de condiciones de humedad y temperatura.

Es conveniente, aún después de la cosecha, seguir con el manejo de la enfermedad a fin de mantener sanas las hojas, permitiendo así un buen agostamiento y acumulación de reservas para la próxima brotación. Como así también para reducir el inóculo para la próxima temporada.

Se recomienda en general el uso de fungicidas inorgánicos como los cúpricos para prevenir peronóspora, siendo los más tradicionales el caldo bordelés y el oxicloruro de cobre. También se utilizan productos de síntesis orgánica, tales como ditiocarbamatos y ftalimidas cloradas.

Podredumbre de los racimos y podredumbre ácida

Estas enfermedades afectan fundamentalmente al racimo. Para que la misma se desarrolle es necesario que las bayas hayan acumulado cierta cantidad de sólidos solubles (aproximadamente 10 ºBrix) y un ambiente con alta humedad relativa. Bayas dañadas (heridas de granizo, rehidratación brusca, ramaleo, etc_) son más susceptibles a la enfermedad. La podredumbre de los racimos es producida por un complejo microorganismos, donde intervienen principalmente hongos. En la podredumbre ácida predominan las levaduras y bacterias.

Ambas producen ablandamiento de las bayas. En el caso de podredumbre de racimos, los granos afectados se cubren de una eflorescencia grisácea, castaño-negruzco y/o verde azulado de acuerdo al/los patógenos presentes. En la podredumbre ácida, hay maceración de la pulpa por la acción de las levaduras y fuerte olor a ácido acético por la acción de las bacterias y presencia de mosquitas del vinagre, que diseminan los agentes patógenos de la enfermedad.

Para la prevención de podredumbre de la vid, existe una gama de productos de síntesis orgánica, que deben aplicarse con un estricto programa de intervenciones desde floración, antes del cierre del racimo, envero, comienzo de maduración y cuando las condiciones climáticas sean predisponentes a la enfermedad.

Para su control se usan compuestos de la familia de las dicarboximidas y benzimidazoles.

Dada la gran variabilidad de los límites máximos de residuos (LMR) exigidos por los países importadores, se destaca la importancia de respetar los períodos de carencia (PC) o plazos de seguridad necesarios para que el fungicida se degrade hasta alcanzar los valores permitidos según destino evitando así posibles rechazos y/o el deterioro de la imagen de calidad de uvas, mostos y vinos de Argentina. Asimismo, se aconsejan prácticas culturales como rastrear en forma superficial, siempre y cuando el manejo del viñedo no sea con coberturas, desmalezar con herramientas o herbicidas, realizar apertura de canopia, espaciar los riegos, entre otras.

Es muy importante extremar los cuidados en la selección del producto a utilizar ya que podría interferir en la comercialización de las uvas, mostos y vinos tanto para el mercado nacional como internacional. También se debe coordinar con las bodegas receptoras de la uva, la fecha probable de cosecha para evitar inhibiciones o retardos en la fermentación.

Por ello, consulte a la Agencia de Extensión Rural del INTA más cercana o al profesional de su confianza.