Por Veronica Giulinai. Este invierno toda la industria argentina y en especial las bodegas se vieron sorprendidos por las restricciones en el uso de energía aplicadas desde el gobierno nacional. Con el objetivo de no trasladar las consecuencias de la crisis a los hogares, se decidió que los grandes usuarios absorvieran la parte más difícil: consumir menos energía de lo normal. 

Esta crisis tiene diferentes antecedentes, según desde que punto de vista se analice. Una de las causas es la escacez de petróleo y el aumento de población, y "la falta de inversión en el sector" como se plantea desde el gobierno. Lo cierto es que mostró su pico máximo en invierno. Apareció explícitamente en el mes de Julio, en donde tomó desprevenidos al gobierno y a los empresarios. Entre las decisiones que se tomaron, además de restringir la venta de gas a Chile y restringir las ventas de GNC desde las Estaciones de servicio a los consumidores, entre otras cosas, se estableció la restricción del uso de energía en todo el sector industrial en el horario de 16 a 24hs. con sanciones para aquel que no cumpliese con la restricción. Por ende, los empresario de las Bodegas se vieron obligados a buscar soluciones para poder cumplir con la producción planificada y responder a los compromisos pactados, sobre todo con el mercado externo. Con respecto a éste último punto hubo demoras en algunos envíos hacia el exterior.

Posibles soluciones desde las Bodegas
El consumo de energía en las bodegas es vital. En los últimos 15 años hubo incorporación de tecnología para optimizar el proceso de elaboración y obtener un producto de mayor calidad. Los sistemas de refrigeración son los que más consumen energía (aproximadamente el 50%), indispensables si se busca obtener un vino de calidad. En este sentido un buen diseño con precisión ayuda a minimizar el consumo de energía, para ello es necesario tener en cuenta la carga térmica demandante en los distintos momentos del proceso. Junto con esto hay que tener en cuenta que la demanda de energía depende también de la época del año. En la vendimia aumenta el uso de energía, es por eso que muchas bodegas se preparan con antelación.

Hubo diferentes decisiones tomadas desde cada Bodega. Algunas restringieron la producción, otras optaron por establecer horarios más convenientes, las más grandes adquirieron grupos electrógenos, gasto que las más pequeñas no pudieron afrontar. En el caso de Trivento, Carlos Cano, encargado de Ingeniería y proyectos nos informó que ellos optaron por reducir energía en la parte de iluminación y en equipos de frío aprovechando las temperaturas bajas naturales que experimentamos en invierno. De esta manera redujeron de manera considerable el consumo. Esto significó aumentar costos, pero permitió cumplir con los compromisos que la Bodega ya había tomado. "Por otro lado una de las medidas de impacto que tomamos fue, durante dos fines de semana, cortar la energía total de la compañía, como medida revolucionaria por mes" resaltó Cano. Este un ejemplo entre varios.

Hace una semana, las restricciones se levantaron, pero esto no implica que la crisis haya finalizado. Este es un tema a largo plazo y hace pensar que es necesario encontrar alternativas para desviar el problema. Se necesitan políticas desde el Gobierno para solucionar algo tan vital como la existencia suficiente de energía para que el corazón del país pueda funcionar. Después de todo, que una Industria tenga que restringir su producción es algo que no puede pasar desapercibido. Y en este sentido hace falta conciencia y reacción ante el problema. De nada sirve esperar que el problema llegue para tener que buscar soluciones parciales.

Se necesitan políticas firmes que incluyan investigación y acción. Ya empiezan a escucharse conversaciones en donde existen conceptos como "energía solar", "energía eólica". Pues creo que es hora que estos conceptos no queden en una mera conversación y se analice de qué manera pueden ser viables estas ideas.

Verónica Giuliani