Hoy en día, no es nesario disponer de una bodega subterránea para mantener en perfecto estado nuestros vinos. La conservación de un vino tiene 5 grandes enemigos que modifican sus propiedades, generalmente, a peor. Temperatura, higrometría, rayos UV, aireación y vibración, o lo que es lo mismo, variación térmica, humedad, luz, exposición y movimiento. Descubre como evitar el degradado de tus pequeños tesoros.

TEMPERATURA

Las fluctuaciones de temperatura son perjudiciales para el vino, las variaciones terminan por ?fatigar?el caldo, alterando su vitalidad orgánica y ocasionando la degradación de sus calidades. Con más de 14ºC, estamos aclarando el proceso de envejecimiento, y con menos de 10º, lo retrasamos. Climatizar no es enfriar: sólo un doble circuito de aire frío/caliente puede garantizar una temperatura constante cualquiera que sea el ambiente exterior.
Añadiendo el sistema de chequeo en tiempo real, mediante sensores electrónicos, la climatización es continua (en caso de fallo en el sistema) una alarma nos avisará.

HIGROMETRÍA

Un factor indispensable para preservar las características de flexibilidad y hermeticidad de los corchos es respetar la humedad del ambiente.

RAYOS UV.

La luz degrada muy rápidamente el vino por oxidación irreversible de los taninos. La luz y en particular su componente ultra violeta, hace que traspase el color verde de las botellas y degrade muy rápidamente el vino. Su vino debe ser almacenado en la más absoluta oscuridad como en las bodegas naturales, evitando así los rayos U.V.

AIREACIÓN

El vino es un producto vivo, vive y respira a través de su corcho. La calidad y la renovación permanente del aire ambiente de una bodega son factores determinantes para la conservación de los vinos. Un armario tiene que gozar de una aportación constante de aire exterior, aun mejor si es filtrado, para evitar los malos olores.

VIBRACIONES

Las vibraciones perturban el lento proceso de evolución bioquímica y son a menudo fatales para los mejores vinos.