Existen pruebas arqueológicas que datan los orígenes del vino al menos en el Paleolítico, en lo que hoy sería Armenia e Irán; además existen todavía algunas vasijas que contienen el extracto concentrado de la Vitis vinífera sylvestris. De allí viajó hacia occidente, Grecia, Roma o Egipto.

Durante este periplo aumentó la creencia de que este producto de la vid (familia vitaceae, género vitis) contení­a propiedades afrodisí­acas; hoy numerosas propiedades se asocian al producto preferido del dios Baco. Recientemente investigadores de la Universidad de Oregón (EE.UU) han demostrado que el diseño de las botellas influye en el atractivo que vemos a determinados vinos. Así­ pues, si usted quiere promocionar un vino como "excitante", su botella debe estar repleta de colorido, con imágenes muy contrastadas. Si por el contrario desea transmitir al consumidor "sinceridad" coloque en la etiqueta diseños naturales; y para ofrecer una sensación de "carácter" coloque grandes etiquetas con tipos de letra en negrita y elija un vidrio más macizo.

Por si no lo sabí­an, les diré que estar socializado y beber de forma moderada es muy bueno para la salud. Seguro que ya lo tení­an asumido de manera observadora, pero ahora tenemos una evidencia cientí­fica. Cientí­ficos de la Universidad de Osaka (Japón) publican estos dí­as en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research, que tener un consumo de alcohol, de moderado a bajo (menos de 300 gramos/semana), y contar con una red social (polí­ticamente correcta) de amigos y familiares, con altos niveles de apoyo, se asocia con los porcentajes más bajos de enfermedad cardiaca y de accidentes cerebrovasculares. Y qué podemos decir del placer de beber? En la misma revista, pero en un número anterior, investigadores de la Universidad de McGill (Montreal, Canadá) demuestran que la sensación de bienestar que produce el alcohol sólo se logra si se bebe poco; o lo que es lo mismo la sí­ntesis y liberación de betaendorfinas (placer, leve euforia, menor ansiedad) finaliza cuando aumentamos en exceso el consumo de alcohol y comienzan a expresarse otros efectos, como sedantes, hipnóticos y una mayor ansiedad y depresión. Otros opiáceos como encefalinas y dinorfinas no se modificaron; luego para tratar el alcoholismo, en lugar de bloquear la actividad de los péptidos opiáceos de manera no especí­fica (todos en todo el cerebro), serí­a mejor dirigir los esfuerzos farmacológicos a bloquear la actividad de la betaendorfina. No olvidemos que el consumo de alcohol ha estado ligado a multitud de enfermedades y situaciones, como: El cáncer (colon, mama, recto, boca, faringe y laringe), la hipertensión arterial y la insuficiencia cardí­aca, accidente cerebrovascular, enfermedad hepática, obesidad, pancreatitis..., o con accidentes de tráfico, maltrato fí­sico, suicidio...

La American Heart Association (AHA), denuncia que algunos estudios podrí­an sugerir que el consumo de alcohol aumentarí­a el colesterol bueno (HDL) en sangre, pero ocultan que también aumentarí­an los triglicéridos, un tipo de grasa que circula por el torrente sanguí­neo. Y podemos preguntar cuánto podemos beber al dí­a? Para la AHA "un trago" las mujeres y dos los hombres. Y qué volumen representa?: Una lata de cerveza (350 ml) o un vaso de vino (110 ml) o una copa de bebida alcohólica (de más de 40 grados; 45 ml).

Recuerden que el consumo bajo de alcohol también puede inducir adicción, y que las mujeres embarazadas no deben de beber nada de alcohol durante la gestación. Pero la sorpresa viene de Holanda (universidad de Wageningen) donde un grupo de investigadores en nutrición humana demuestran que beber medio de vaso de vino tinto al dí­a mejora la esperanza de vida de los varones nada menos que cinco años. El vino tinto como elixir alarga la vida de los caballeros; gran escusa para beber tinto de verano.

Los resultados los publican en el Journal of Epidemiology and Community Health, donde añaden que beber de esta forma, dirí­amos que ligera (20 gramos/dí­a), a largo plazo e incluso además de vino, cerveza o licores, también prolonga la vida en los hombres al menos dos años y medio más; obviamente comparado con los abstemios. Este estudio esclarecedor, que comenzó en 1960, incluyó la vigilancia de más de 1.300 varones (mayores de 50 años), y durante su desarrollo (más de 40 años) el porcentaje de los que bebí­an vino diariamente paso del 2 al 44 %, y su vida duró casi cinco años más que la de los aburridos. Recuerde que el vino tinto esmejor que la cerveza y los licores. Pero no seamos brutos, y agotemos nuestras reservas de tintorro, que para reducir los riesgos de sufrir una enfermedad cardiaca es más importante no fumar, hacer ejercicio varias veces a la semana, y comer saludablemente (dieta mediterránea). Añada ahora medio vasito de vino tinto al dí­a como exilir de vida. Salud.