Desde las Legiones Romanas a los Tercios de Flandes, el vino se ha empleado de manera generosa como suplemento en la alimentación de unos hombres, que por su oficio y circunstancias, hacían un importante gasto de energía.

Juan Regla, que por tierras de Flandes sigue a los Tercios, escribe que a las tropas españolas nunca les faltaba vino.

Solían enviarlo de Rioja y lo consumían en cantidad superior al litro, por persona y día, lo que aportaba 800 calorías a su dieta diaria, polifenoles, vitaminas, minerales, antioxidantes y otros muchos componentes saludables. Estos soldados no tenían que conducir, les conducían...

Los que tenían la suerte de sobrevivir, sin saberlo, regresaban rozando el alcoholismo, porque el consumo de un litro diario de vino, equivale para un vino de 12,5 % Vol.(grados), a tomar 100 gramos de alcohol puro.