Los estados dedicados a la vinicultura en Sudáfrica tienen una relación única con la población blanca que colonizó su país. Las primeras uvas fueron prensadas sólo siete años después de que los colonos se asentaran en Ciudad del Cabo en 1652.

 

Los refugiados hugonotes, quienes huían de la persecución religiosa en Francia, llegaron con sus conocimientos 30 años después. La tierra, la variedad del territorio -casi única en el planeta-, y la ardua labor de los terratenientes y sus empleados durante 300 años hicieron el resto.

Pero los propietarios eran blancos y los trabajadores de la tierra, negros. Incluso al final del apartheid esa realidad no cambió. Sólo el uno por ciento de la tierra es hoy en día propiedad de los negros.

Desafío Real

Ahora el gobierno y la industria esperan que una serie de reglas, conocidas como Poder Económico Negro, que entraron en vigencia hace tres años, cambien la situación. Sin embargo, el progreso es dolorosamente lento. Estas reglas tienen una cláusula de selección, y es que el Poder Económico Negro (PEN) es un concepto amplio.

Esto significa que las compañías calfican como PEN dependiendo de los objetivos que alcanzan en diferentes áreas, los cuales son volcado en un marcador. Hasta ahora, el gobierno les ha permitido a los diferentes sectores que establezcan sus propios estatutos donde se determinen los objetivos y se lleve el marcador.

La industria del vino ha establecido su propio estatuto y se ha propuesto como meta que el 10% de la tierra esté en manos negras para el 2014. El problema es que incluso el Gerente General de la Compañía Sudafricana de Vino (SAWIT, por sus siglas en inglés), Charles Erasmus, duda de que el objetivo pueda ser alcanzado.

"Nuestro verdadero desafío son las finanzas", comentó Erasmus. "Tenemos que encontrar el capital para que los nuevos granjeros y la gente negra accedan a la tierra, y para que también adquieran el capital y la destreza necesarias para trabajarla".

Pero mientras las inversiones se acercan, las destrezas se alejan.

Sin Garantías

Varios grupos de inversionistas negros han fracasado. También se han encontrado con que la rentabilidad de sus negocios no les da el flujo de dinero necesario para pagar sus deudas, pues el mercado es altamente competitivo con nuevos actores provenientes de Europea del Este y Sudamérica.

Por ello, cuando acudió a SAWIT para conseguir apoyo, Erasmus debió escoger entre alcanzar metas de integración racial y consideraciones comerciales.

El sentido financiero prevaleció: "Si los negocios tienen la oportunidad de prosperar en cinco años y no lo lograron, ¿qué garantías hay de que tendrán éxito en el futuro?", afirmó Erasmus.

"Nosotros le hemos pedido a la comunidad empezar de nuevo pero esta vez trabajando de cerca con la gente que tiene la capacidad y experiencia necesarias".

La industria vinícola requiere una gran inversión de capital y la nueva utiliza costosas maquinarias además que el nuevo estatuto exige que los estados compren cada vez más suministros a compañías de negros.

Erasmus insiste en que esto no ha repercutido en los gastos y afirma que los suministradores blancos se han apresurado a encontrar socios negros para poder proseguir sus negocios.

Una Mejor Persona

Moira van de Merwe es una catadora de vinos de los viñedos Bilton. Sus padres fueron peones y durante el apartheid no tenía ninguna perspectiva de ascender los escalones de la industria.

Pero bajo el esquema SAWIT, Moira se ha convertido en una de las pocas granjeras negras seleccionadas para ser entrenada en la región vinícola francesa de Borgoña. Se le ilumina la cara cuando recuerda todo lo que ha aprendido y lo que ahora podrá alcanzar. "Esto me hace una mejor persona", afirmó ella.

"Esto me da más confianza en mi misma. Te das cuenta de la importancia del papel que desempeñas, incluso si eres una simple trabajadora en los viñedos, te conviertes en parte del vino, del Merlot o del Pinotage", comentó.

Moira planea desarrollar con los peones de Bilton sus propias mezclas para venderlas en el mercado bajo una nueva marca. Y parece que el vino de Borgoña le ha dado el gusto por viajar.

"No deseo ser únicamente una catadora. Quiero mercadear y recorrer el mundo para promover los viñedos Bilton".