El vino es un producto natural, obtenido a través de la fermentación del mosto de la uva, posee un reconocido valor nutritivo y compuestos beneficiosos para la salud humana, en definitiva es un alimento; aunque no debemos nunca olvidar la graduación alcohólica adquirida que nos conduce a su consumo de forma moderada. Año tras año nos siguen sorprendiendo las cifras medias de consumo medio per capita, en las cuales se puede observar la incesante bajada del consumo medio por persona en vino de mesa, mientras que la tendencia del consumo de vino de calidad producido en región determinada (v.c.p.r.d) sugiere una muy leve recuperación aunque no suficiente;

Quedan atrás los años en que los jornaleros podían llegar a beber 2 litros de vino al día por persona, ya que el vino complementaba su alimentación en las épocas más duras y les proporcionaba la energía suficiente(calorías) para desarrollar las labores del campo. Hoy en día la extendida y cada vez más profunda cultura del vino, orienta la elaboración y el consumo hacia vino de mayor calidad.

¿ La paradoja Francesa ?

Como hemos citado anteriormente y sin entrar en la actual polémica, el vino es un alimento, el cual cuenta con una serie de compuestos que nos previenen de ciertas enfermedades. La Paradoja Francesa puso al vino en una categoría especial en la cual se mostraba que en una dieta rica en grasas saturadas, los niveles de mortalidad debida a enfermedades coronarias disminuía con respecto a otros países, tales como EEUU o Gran Bretaña, donde el consumo de estas grasas en su dieta era común; la conclusión se desveló gracias a que el vino es un componente esencial de la dieta mediterránea y es uno de los factores responsables de la baja incidencia de enfermedad coronaria en las poblaciones mediterraneas (Renaud, 1992; Renaud, 1994).Existen numerosos estudios que demuestran que el consumo de alcohol, particularmente de vino tinto, está correlacionado con una menor mortalidad coronaria (Criqui, 1994). Para explicar el efecto positivo del vino, sobre enfermedades cardiovasculares, se han propuesto dos compuestos responsables: el alcohol (el cual actúa sobre los niveles de lipoproteínas de la sangre y sobre la coagulación sanguínea) y los compuestos polifenólicos ( con capacidad antioxidante).

Propiedades Anticancerígenas
Existen otras líneas de investigación que han descubierto que el vino posee compuestos con propiedades anticancerígenas, como el trans-resveratrol ,un compuesto polifénolico que puede variar su concentración entre 0 y 2,9 mg/L en vino tinto y entre 0 y 0,06 mg/L en vino blanco (Frankel, 1995). Dicho compuesto se la atribuye la capacidad para inhibir eventos celulares asociados con la iniciación, promoción y progresión tumoral.

Recientes estudios demuestran que los compuestos de naturaleza polifenólica, presentes en mayor cantidad en el vino tinto, pueden influir en la prevención de enfermedades degenerativas como el alzheimer .
No obstante siempre debemos recalcar que todas estas propiedades beneficiosas del vino se pueden obtener con un consumo moderado; su abuso puede provocar efectos totalmente opuestos y perjudiciales para la salud humana. Por ello, la útil herramienta de la educación en nuestra cultura del vino, debe informar correctamente acerca de los hábitos de consumo del vino.

Carlos Martín Lobera
enologo@lugardelvino.com