Por Carlos Rodríguez. Un pensamiento: pasan los meses y cada vez veo que es más difícil poder disfrutar de vinos de buena calidad por copa en muchos restaurantes o vinotecas. Me sorprende a veces ver como vinos de una calidad digamos dudable están a un precio cuando menos desorbitado por copa y además con varios días de botella abierta.

Comprendo que vender vino por copa tiene su aquel, y que es difí­cil vender por copas vinos de cierto precio pero también hay que decir que a veces ves como vinos de pocos euros por botella están por copa multiplicados por 4 o 5 veces.

A esto hay que sumar la poca dedicación que, en general, existe en el cuidado de los vinos. Cobrando como se cobran las copas no es mucho pedir una guarda a buena temperatura y con vacio o con nitrógeno. Pues no, es más fácil, guardar los vinos a temperatura ambiente y con el corcho "reutilizado" y encima se extrañan cuando te quejas de que el vino está oxidado o excesivamente alcohólico.

Ya sé que es difí­cil tener una lista amplia de vinos por copa, no es cuestión de esto. La clave está en tener algunos vinos, pocos, que impliquen cierta variedad, pero sobre todo que impliquen calidad y que estén bien conservados. No es tan difí­cil, existe una gran variedad de vinos a un precio estupendo que servidos en copas darí­an el beneficio que busca el hostelero y darí­an al consumidor la calidad que se puede exigir en esta forma de servicio del vino. Pero cada vez me encuentro más lo contrario, es decir, la búsqueda del mayor beneficio, malos vinos a precios desorbitados en búsqueda del cliente que pide un rioja o un ribera sin preocuparse lo más mí­nimo de leer la lista de vinos. Bien, este cliente probablemente le da lo mismo uno que otro y probablemente no se merece más, pero no debemos olvidar que cada vez la cultura del vino y la exigencia en este paí­s son mayores y que se buscan términos de calidad, precio y diversidad.

A veces me siento un bicho raro en estas situaciones y debo auto convencerme y sé que no es así­, que cada vez hay más gente que exige y que sabe de vinos pero, muchas veces me da la sensación de lo contrario: por favor, póngame un rioja y da igual, pues no, no da igual, exijamos calidad, buen servicio y conservación.

Lógicamente, no podemos generalizar, ni quiero, pero en la mayorí­a de los casos que conozco se produce lo que estoy describiendo. También es cierto, que a veces me encuentro lo contario grandes profesionales, con buenas selecciones y amantes del vino.

Poco a poco, cambiaremos esta tendencia, pero me da la sensación que será un proceso muy lento. Pero también es cierto que existen cada vez más, aunque a cuenta gotas, locales con un mimo especial por el vino y esperemos que poco a poco se extiendan y sobre todo que el cliente de "por favor un rioja, cualquiera" evolucione de forma inversamente proporcional a los buenos locales.

Saludos
Carlos Rodríguez
Roco&Wines