Los vinos son fermentos de la uva, es materia viva dentro de la botella. Por eso se deben consumir en su momento adecuado, en plenitud. Este artículo resume brevemente todo lo que debes saber para que el descorche te muestre lo mejor que puede darte un vino. Lugar de almacenamiento, posición, luz, temperatura, instante de apertura, maridajes. Déjese llevar por las señales que le manda un buen vino...

 


- Lo ideal es que permanezca en un lugar oscuro y tranquilo, donde la botella pueda estar acostada para que el lí­quido esté en contacto con el corcho y así­ no le entre aire y se vuelva a fermentar.

- La temperatura del lugar donde guarde los vinos debe ser estable para que se conserven bien, así­ como lejos de los ruidos fuertes.

- La fecha que aparece en la etiqueta indica el año en que fue recogida la uva. El vino blanco debe ser lo más joven posible para que se pueda sentir su aroma, finura y color ideal. Para el vino tinto tenga cuidado; no todos son para guardar indefinidamente; los jóvenes también se deben consumir ligero, solo los que han tenido maduración en madera se pueden guardar más tiempo.

- El vino blanco se debe tomar a una temperatura de 7 a 8 grados y el vino tinto de 17 a 18 grados. Tomarlos a temperatura ambiente no siempre es lo ideal, sobre todo en ciudades cálidas.

- Ponga a refrescar el vino en un poco de agua con hielo para que llegue a 18 grados y pueda disfrutar de sus aromas y sabores. No es agradable tomar un vino blanco a una temperatura mayor a los 8 grados, ni un vino tinto a más de 18 grados; muy caliente se pone pesado y ácido.

- Si no termina de tomarse la botella de vino, tápela, guárdela en el refrigerador 2 ó 3 dí­as para después abrirla y disfrutarla.

- Nunca sirva una copa de vino hasta el borde, solo sirva un tercio de la copa para que pueda mover el vino dentro de ella y disfrute de los aromas que salen al moverlo.

- No permita que le sirvan más vino cuando ya tenga en la copa; pues las temperaturas son diferentes y le cambiará el sabor del que ya está tomando.

- Las copas no deben lavarse con jabón; con agua caliente es suficiente para su limpieza pues el jabón queda en la copa y cambia el sabor.

- Busque para sus comidas el vino que más le ayude a realzar los sabores, recuerde que la comida acompaña al vino y no el vino a la comida. Debe equilibrar los sabores fuertes con vinos de cepas más densas, vinos jóvenes o poca madera con comidas ligeras no muy condimentadas.

- Decante su vino cuando tiene tiempo de guardado; los vinos blancos no se decantan.