En la edad media, el vino tenía el prestigio social más alto de todas las bebidas y también fue mirado como la opción más sana a la hora de elegir entre diversas bebidas.

Según la teoría de Galeno, debía ser considerado como un fluido "caliente y seco"... (de aquí­ proviene el uso moderno de "vinos secos" al describir el sabor del vino que no es dulce).

Estas cualidades fueron moderadas cuando el vino fue mezclado con agua antes de beber, y esta mezcla se hací­a a menudo.

Las propiedades del vino eran muy diferentes de las asignadas al agua o incluso a la cerveza, que eran consideradas al mismo tiempo frí­a y húmeda, la consumición del vino con moderación (especialmente vino tinto), entre otras cosas, fue tenida como ayuda a la digestión, para generar "buena sangre" y para aclarar el humor. La calidad del vino se diferenció considerablemente según vendimia, el tipo de uva y más importantemente, en el número de los prensamientos realizados a la uva.

La primera presión se hací­a a los vinos más finos y más costosos que eran reservados para las clases más altas. Los segundos y terceros prensados generaban un contenido de baja calidad y con poco alcohol etí­lico. La gente corriente tuvo que beber generalmente un vino más barato, tal y como eran los vinos blancos o los vinos rosados generalmente elaborados con un segundo o tercer prensado, significando que podrí­a ser consumido en cantidades absolutamente abundantes sin conducir a la intoxicación etí­lica.

Para los más pobres y los religiosos ascetas a veces se tomaba ya casi en la frontera de lo que podrí­a ser vinagre.

El envejecimiento de los vinos rojos de la alta calidad requirió conocimiento especializado así­ como un almacenaje costoso y además un equipo preparado para ese menester, con lo que dio lugar a un producto final aún más caro y exclusivo.

Según los numerosos consejos dados en los documentos medievales acerca de como salvar el vino que empieza a dar muestras indicadoras de que se va a poner malo, nos hace ver que la preservación del vino debí­a haber sido un problema extenso y bastante común en aquella época. Aunque el vinagre era un ingrediente común en muchos platos, allí­ estaba solamente tanto de él que se podrí­a utilizar contemporáneamente. En la guí­a de cocina escrita en el siglo XIV denomnada Le Viandier hay varios métodos para salvar el vino estropeado; cerciorándose de que los barriles del vino estaban llenos con una mezcla de semillas de uva blancas secas y hervidas con la ceniza de las cenizas secas de la vid (ambos eran conocidos como bactericidas eficaces), aunque los procesos quí­micos no eran entendidos en ese entonces.

El especiado era no sólo popular entre la gente corriente, sino que también era considerado especialmente sano por los médicos. Se creí­a que facilitaba la digestión y que dirigí­a la energí­a a cada una de las partes del cuerpo, y era la creencia de que la adición de especias fragantes y exóticas lo harí­a aún más sano. Los vinos especiados fueron elaborados generalmente mezclando un vino (tinto) ordinario con un surtido de especias tales como jengibre, cardamomo, pimienta, granos del paraí­so, nuez moscada molida, clavos y azúcar.

Estos estaban contenidos en pequeñas bolsas que se empapaban en el vino vertido, y de esta forma se elaboraba el hypocras y el claré, ya en el siglo XIV habí­a un fuerte comercio de especia para este tipo de bebida.

Artículo de Wikipedia.