El faraón Tutankamón bebía vino tinto, según un análisis científico de las ánforas descubiertas en la tumba del joven monarca. Además, no tomaba cualquier vino, el faraón gustaba de las mejores cepas, según revela el estudio presentado en el Museo Británico.

El vino era una bebida de lujo en el antiguo Egipto, y era hasta diez veces más costoso que la cerveza. Tal como reveló el estudio, las ánforas que lo contenían eran etiquetadas con el nombre, el año de cosecha, la fuente e incluso el nombre del vinicultor.

"Hasta ahora no habíamos podido distinguir el color del vino que contenían las ánforas", dijo a BBC Mundo María Rosa Guasch, quien dirigió la investigación.

"Desarrollamos una nueva técnica que nos permitió analizar si los restos encontrados en las ánforas eran de vino de uva y luego estudiamos el color, ya que no se había hecho antes", agrega.

 

Bebida fina

Igual que sus homólogos, el rey Tutankamón, que murió en el año 1352 AC</metricconverter /> a los 17 años de edad, fue enterrado con las provisiones y artículos que, según los antiguos egipcios, el faraón necesitaría en su próxima vida.

Cuando en 1922 Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón, encontró 26 ánforas de vino con inscripciones sobre su calidad, cosecha, procedencia y elaborador.

Lo que no se sabía era si se trataba de vinos tintos o blancos, o si el Shedeh, una bebida a la que se hace referencia en varios documentos egipcios, era realmente vino o era una bebida elaborada con otros frutos, como la granada.

"Lo único que existía era la simbología en las paredes de las tumbas, que muestran uvas tintas, y la mitología de los egipcios que comparan el vino con la sangre de Osiris", afirma Guasch.

La investigadora, de la Universidad</personname /> de Barcelona, en colaboración con la doctora Rosa Lamuela, solicitó permiso en los Museos de El Cairo y el Británico para analizar las ánforas de su colección.

Gracias a una técnica que utiliza cromatografía líquida con espectrografía de masa, las científicas lograron identificar ácido siríngico en los restos de las ánforas de Tutankamón. "El ácido siríngico", explica Guasch, "es liberado cuando se descompone la maldivina, que se encuentra en el vino tinto".

El resultado del estudio, que duró tres años, reveló que el joven faraón consumía vinos elaborados con técnicas muy similares a las de hoy en día. Y las investigadoras encontraron que en el antiguo Egipto también se consumía y elaboraba vino blanco.

 

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"Durante la época del Reino Nuevo, en el año 1400 AC</metricconverter />, se utilizaba un estampado en el ánfora con el nombre del rey, el año de cosecha, la fuente de procedencia y la zona de origen, que normalmente es la zona del delta occidental y el nombre del vinicultor", señala Guasch.

Todo esto, como explica la investigadora, quedó documentado, pero curiosamente, los antiguos egipcios olvidaron indicar el color del vino.

"Sólo ponen: Irp, que significa 'vino'", dice.

Otras quince ánforas llevaban el nombre de Shedeh y de la misma forma iban etiquetadas igual que los vinos.

Pero hasta hoy no se sabía cuál era la materia primera de esta bebida ya que se desconoce el significado de esta palabra.

"Se pensaba que era un vino de granada, pero otros autores creían que era una bebida más elaborada", explica Guasch.

Gracias al análisis de la investigadora ahora se puede confirmar que el Shedeh, era un vino tinto bastante elaborado cuya materia prima era la uva tinta.

Tal como señala María Rosa Guasch, la investigación, que fue financiada por la Fundación</personname /> para la Cultura</personname /> del Vino, abre nuevos conocimientos sobre la cultura del antiguo Egipto.

"Y la técnica que utilizamos abre nuevas puertas a las investigaciones arqueológicas basadas en los residuos sólidos de líquidos", concluye.