Cuando lugardelvino.com decidió iniciar una nueva filosofía en la venta de vino (directo desde bodega al consumidor final, sin intermediarios y a precios de productor) partía de la filosofía de no introducir elementos en la cadena de ventas que no aporten nada al sistema. Este novedosa filosofía permite reducir costes al consumidor final y ampliar los márgenes en origen.  Pues bien, después de unos duros meses la idea va calando motivada en parte por tres causas: Las bodegas pasan de la hostelería a nuevas fórmulas de distribución. Las tiendas especializadas y sobre todo, las tiendas en Internet aún tienen una parte muy pequeña de la distribución, pero son casi la última esperanza de las bodegas, y según las perspectivas una esperanza fundada.

El consumo de vino en España ha caído casi un 50% en los últimos 20 años, pero cada vez hay más bodegas.

Las bodegas españolas buscan fórmulas alternativas para vender sus caldos. Ante la caída del consumo, especialmente en la restauración y la hostelería, y los problemas de la distribución tradicional, cada vez más concentrada, las empresas buscan nuevos canales para llegar a los consumidores. Es la hora de las tiendas especializadas.

 

La caída del sector del vino registrada en España en el 2006, cuando se consumieron tan sólo 24,90 litros</metricconverter /> por persona en el conjunto del ejercicio, ha encendido de nuevo las luces de alarma en buena parte de las más de 5.000 bodegas del país.

A pesar del aumento de la población y del auge del turismo en los últimos años, el consumo ha pasado de los 1.800 millones de litros de 1987 a</metricconverter /> los 1.085 millones del 2006. Sólo la exportación crece, pero por un motivo claro: las cifras son pobres, y cualquier esfuerzo se traduce en una mejora del marco general.

Uno de los factores más preocupantes, sobre todo para los vinos con denominación de origen, es que se ha producido un retroceso importante en la hostelería y los establecimientos de restauración, donde la pérdida ha sido del 8,5%.

El diagnóstico de la situación y las posibles soluciones no son unidireccionales. Primitivo Gurpegui, achaca las culpas de la situación, en buena medida, a "los paños calientes con los que se anda todo el mundo".

En su opinión, "el sector está demasiado atomizado, hay un enorme intrusismo, la distribución se concentra cada vez más y, como consecuencia, las bodegas tenemos que pelear a muerte por defender nuestra posición o aumentar las ventas mientras nuestros márgenes sufren las consecuencias de la fortísima competencia existente".

Los grandes grupos bodegueros tratan de salir al exterior para colocar su producción. Los pequeños y, sobre todo, los últimos en llegar buscan canales alternartivos. La venta directa, en las propias instalaciones, a través de internet o a grandes clientes gana terreno. A la vez, cobra fuerza la distribución especializada a través de las nuevas cadenas de tiendas de vino.