Por Carlos Rodríguez. En los últimos días he tenido la oportunidad de hablar bastante de este término, el terruño o terroir. Hace poco, en este portal, el también colaborador y enólogo Carlos Martín hacia referencia a ello en el articulo titulado "La personalidad del vino" de la siguiente manera y cito:

"Aunque sin duda el elemento distintivo  por excelencia, llamado por los Franceses  " terroir ", en Castellano conocido como el terruño, supone una de las inquietudes más apremiadas por los enólogos, y que podemos definir como  la interacción entre el terreno sobre el que se asienta la cepa, la propia variedad  y las condiciones climáticas de la zona; es la esencia de la naturaleza que queda atrapada en una botella."

Después de leer a Carlos y de extraer conclusiones de las conversaciones mantenidas con otros amantes del vino en los últimos dí­as, me quedo por supuesto con la conclusión de que las caracterí­sticas de un terruño se trasladan de forma clara y con una buena labor realizada al vino. Pero, me pregunto ¿ hasta que punto en España existen vinos de "terroir" a semejanza de Francia?. No olvidemos que en el paí­s vecino se ha defendido este término como referente a la calidad de un determinado viñedo.

Claro que en España, existen vinos muy marcados y diferenciados por el terreno sobre el que han crecido y desarrollado las uvas, pero me parece que el término en España va por otros derroteros y que al mismo tiempo empieza a diluirse y a peligrar la frontera entre un vino de terroir "real" y uno de terroir "ficticio".

No debemos sorprendernos, que en este campo y avalado por la creciente calidad de nuestros vinos surja la "picaresca" o como queramos llamarla y aparezcan vinos de terroir, perdón de terruño, como setas.

Existen claros ejemplos de viñedos claramente diferenciados por su configuración, caracterí­sticas, localización y altitud respecto incluso a otros de la misma denominación y por tanto cercanos a ellos, y he aquí­ la caracterí­stica que debe servirnos para definir un terroir: "la singularidad".

Lógicamente, la singularidad no la aporta el hecho de estar el viñedo englobado dentro de una denominación y menos aún de aportar cierta crianza al vino. La singularidad la aportan ciertos pequeños matices como una orientación especial del viñedo, una cierta altitud, unas particulares horas de insolación, las precipitaciones a las que está sometido, una particular configuración mineral del terreno y un trabajo sobre él de muchos años.

Así­ que bienvenidos los nuevos vinos españoles de terroir, pero los auténticos y no los de terroir "marketiniano".

Anteriormente, he dicho que es un conjunto de pequeños matices los que configuran un terroir, pero creo que más bien es un conjunto de grandes matices, matices que sólo puede aportar la naturaleza acompañada de una buena labor por parte del viticultor.

Saludos cordiales,

Carlos Rodrí­guez

Roco&Wines