El suelo acoge a la madre del vino, la vid. La gran diversidad de suelos existentes trasladan al vino características particulares dando lugar a vinos típicos de ese terreno (el "terroir").

Los suelos originales crean vinos originales hasta el punto de darse de vinos en los que la etiqueta señala su procedencia de tal pago o zona, donde el suelo del viñedo es único por su composición, textura (arcillas, arenas, limos).

La importancia del suelo se debe a que las raíces de la planta van absorbiendo sustancias que se encuentran en él.

Los vinos de mayor calidad suelen provenir de suelos más bien pobres en materia orgánica y calizos y poco húmedos. Son los suelos cercanos a mares, océanos y grandes ríos los que suelen ser de mayor calidad para el viñedo y la buena maduración de la uva.
Ejemplo de esto último tenemos varios: Río Garona (Burdeos), Río Duero (Ribera del Duero, Oporto, Toro), Río Rhin (Alsacia).

Ejemplo de tipos de suelo y vinos correspondientes:
- Calizos: vinos con gran cuerpo, alcohólicos, buenos para crianza.
- Arcillo-calizos: vinos finos, delicados, con bouquet.
- Arenosos: vinos brillantes, ligeros, alcohólicos.
- Arcillosos: vinos no muy finos

Ejemplo de una zona de vinos de gran calidad:
El Priorato, son vinos de gran calidad producidos en una zona espectacularmente montañosa de la provincia de Tarragona, que tiene unos suelos llamados "llicorella" de origen volcánico, pizarra negra y cuarcita roja.

Esta peculiaridad de suelo se traduce después en una serie de características y componentes que se trasladan al vino y los hace de lo más original y de una altísima calidad.