La vid prefiere terrenos pobres y rústicos, ubicados en zonas templadas y secas, tierras abiertas, profundas y permeables, en las cuales la fertilidad no sea excesiva. Tierras ricas y húmedas no son buenas para la vid, que es una planta modesta, con necesidades limitadas y gran capacidad de supervivencia.

 

Perfil de los suelos:
Suelos aluvionales: formados por sedimentos que se acumulan en los ríos. Esta tierra es extraordinariamente fértil y apta para los cultivos.

Suelos pedregosos : se ubican, por lo general, en las zonas altas, de gran pendiente, en forma de manchas, de escasa fertilidad y con canto rodado, arena gruesa y algo de limo.

Suelos calcáreos y yesosos: presentes sólo en algunas zonas; si bien dificultan el desarrollo vegetativo de las especies cultivadas, no lo impiden.

Permeabilidad y Drenaje
En términos generales, los suelos resultan, por su composición física, muy permeables y de buen drenaje.

La región de Cuyo presenta bajos registros pluviométricos que no alcanzan a cubrir los requerimientos de los cultivos, por lo cual debe recurrirse al riego para que la explotación agrícola tenga rendimientos económicos.