Un japonés encarga 6.000 botellas de vino Valtea tras probarlo en un parador. La historia comenzó con la visita de Masaru Notsuke, un importador japonés que en su estancia en el Parador de Cazorla decidió decantarse a la hora de la comida por el vino recomendado por el chef, un albariño llamado Valtea.

Aunque sean muchas las diferencias que distancian a los pobladores de cada extremo del planeta, las cosas buenas de cada cultura, incluidos los vinos -y más concretamente los de las Rías Baixas-, acaban cautivando a cualquier paladar exquisito.

Prueba de ello son las 6.000 botellas de vino gallego, en concreto de Crecente, que durante este mes cruzarán el mundo para acabar en Japón, distribuidas entre selectos restaurantes del país.

Una foto con aroma

La historia comenzó con la visita de Masaru Notsuke, un importador japonés que en su estancia en el Parador de Cazorla decidió decantarse a la hora de la comida por el vino recomendado por el chef, un albariño llamado Valtea.

Dicho caldo se elabora en las Bodegas Vilarvín, en la localidad pontevedresa de Crecente, y precisamente fue el elegido por la red de paradores como la primera opción en blancos para ofrecer a sus clientes, quizás por su intenso aroma.

La sorpresa del comensal nipón fue tan grata al catar el Valtea que comenzó sin pausa la búsqueda del preciado vino. Entre el habitual equipamiento tecnológico que los acompaña, en esta ocasión eligió la cámara de fotos de su móvil para comenzar su proceso de investigación.

A través de su portátil remitió la instantánea a la Denominación de Origen Rías Baixas, buscando un contacto para iniciar relaciones comerciales y hacer realidad el trasiego del Valtea a tierras lejanas, con el fin de hacer partícipes a sus paisanos del gran hallazgo. No en vano, Paradores lo ha elegido como el recomendado, lo cual evidencia que se puede estar hablando de uno de los mejores blancos de España.

La inquietud de Masaru quedó totalmente colmada cuando logró cruzar sus primeras palabras, no se sabe si con ayuda de intérprete, con el gerente de la bodega de Crecente, Lázaro Moreno.

Ese contacto hará posible que en este mes se vaya camino del país nipón un primer pedido, 500 cajas, o lo que es lo mismo, 6.000 botellas, entrando los restaurantes nipones en la selecta lista de establecimientos en los que es posible adquirir el Valtea, ya que su producción, de 350.000 botellas, sólo se puede paladear en una lista de escogidos restaurantes de España, así como en vinotecas y tiendas especializadas.

Las bodegas

La entrada en el mercado nipón ha sido un nuevo reconocimiento a la paciencia de Carla González y Lázaro Moreno, quienes a finales de los noventa comenzaron su aventura en el mundo del vino, preparando los viñedos para en el 2002 comenzar la comercialización de su Valtea con todas las garantías de calidad y de éxito. Aunque para los profanos en esto de los vinos quizás no diga mucho, una revista especializada y de tirada nacional se refería a él como un producto «de potente y afrutado aroma, con matices florales y que en la boca se muestra amplio, carnoso y persistente, con un elegante y potente posgusto». Con estas credenciales cualquiera se anima a compartir la experiencia vivida por Masaru y que ya llegó a muchos paladares españoles, así como de Finlandia, Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Suiza o Bélgica, entre otros.

El mundo parece rendirse a las evidencias, así como la crítica internacional, que no duda en reconocer que los elaborados albariños de las Rías Baixas figuran entre los mejores caldos jóvenes del planeta. Ahora lo podrán ratificar en el país nipón con la, se espera, primera toma de contacto con los caldos de Valtea

FUENTE: La Voz de Galicia