La reforma del sector vitivinícola europeo aprobada por los ministros de Agricultura de la Unión Europea busca luchar contra el exceso de producción y adaptar la industria a las necesidades del mercado. Sirva de guía este resumen de los cambios que se avecinan en viñedos, en su mesa, y como no, en su bolsillo.

 

Estos son los principales aspectos:

- Dotaciones financieras nacionales: permitirán a los Estados miembros adaptar las medidas a su situación específica y destinar fondos a la promoción en terceros países, la reestructuración o reconversión de viñedos, la modernización de la cadena productiva, el apoyo a la vendimia en verde y nuevas medidas de gestión de crisis.

- Medidas de desarrollo rural: se transferirá una parte de los recursos a medidas de desarrollo rural reservadas a las regiones productoras, entre ellas la instalación de jóvenes agricultores, la mejora de la comercialización, la formación profesional, el apoyo a las organizaciones de productores y la jubilación anticipada.

- Derechos de plantación: se eliminarán progresivamente hacia 2015, con la posibilidad de mantenerlos hasta el 2018 a escala nacional.

- Desaparición progresiva de los regímenes de destilación: se limitará a cuatro años la destilación de crisis, a discreción de los Estados miembros, hasta el final de la campaña de 2011/12, con unos gastos máximos del 20% de la dotación financiera nacional el primer año, del 15% el segundo, del 10% el tercero y del 5 % el cuarto.

La destilación de alcohol de boca desaparecerá progresivamente, a lo largo de un período transitorio de cuatro años durante el cual se concederá una ayuda vinculada a la producción que, al término del período, será sustituida por el pago único por explotación.

- Introducción del pago único por explotación: será concedido a los productores de uva de vinificación a discreción de los Estados miembros y a todos los productores que arranquen sus viñas.

- Régimen de arranque: se establece un régimen de arranque voluntario, de tres años de duración, para una superficie total de 175.000 hectáreas y con una prima decreciente.

Los Estados miembros podrán interrumpir el arranque de viñas cuando suponga el 8% de la superficie vitícola total del Estado miembro o el 10% de la superficie total de una región.

La Comisión podrá interrumpir el arranque cuando la superficie arrancada suponga el 15% de la superficie vitícola total de un Estado miembro.

Los Estados miembros también podrán restringir el arranque de viñas en montañas y en pendientes muy pronunciadas, así como por motivos medioambientales.

- Prácticas enológicas: la potestad de aprobar prácticas enológicas nuevas o de modificar las existentes se transfiere a la Comisión, la cual evaluará las prácticas aceptadas por la OIV (Organización Internacional del Vino) e incorporará algunas de ellas en la lista de prácticas enológicas aceptadas en la UE.

- Mejores normas de etiquetado: el concepto de vinos de calidad de la UE se basará en vinos con Indicaciones Geográficas Protegidas y en vinos con Denominación de Origen Protegida.

Se ampararán las políticas de calidad nacionales asentadas y se simplificará el etiquetado para permitir indicar la variedad y la añada en los vinos de la UE que carezcan de indicación geográfica.

- Chaptalización: seguirá estando permitida, si bien se reducen los niveles máximos de azúcar y mosto que pueden añadirse. Por razones climáticas excepcionales, los Estados miembros podrán pedir a la Comisión un aumento de esos niveles.

- Ayudas para la utilización de mosto: durante cuatro años, se podrán seguir concediendo estas ayudas en su forma actual. Una vez transcurrido este período transitorio, los gastos en concepto de ayuda al mosto se transformarán en pagos disociados a los productores de vino.