Corría el año 1868 cuando un minúsculo insecto picador, parásito de la vid, emparentado con los pulgones cambió el mundo del vino para siempre bajo el nombre de la filoxera. Contaminó viñedos franceses en primer lugar y debido a la imprudencia de los viveristas; la plaga se extendió en el país siguiendo la densidad de plantación y la influencia de los vientos dominantes llegando a España en 1877, a Málaga y Tarragona.

A pesar de las medidas tomadas por los distintos estados para controlar la importación de vid la filoxera ha infestado progresivamente los viñedos de todo el mundo exceptuando los plantados en suelo arenoso.Hasta finales del pasado del siglo XIX no se hablaba en viticultura de los patrones o portainjertos, conocidos también impropiamente como "vides americanas", ya que en ciertos casos se han obtenido por cruzamientos entre vides americanas y europeas. Los portainjertos aparecieron como consecuencia de no encontrar un método directo de lucha contra la Filoxera (Phylloxera vastratix Pl.) que destruía las plantas con raíz de vid europea, mientras que las plantas con raíz americana no sufrían daños aparentes, y descubrirse que las vides europeas se podían cultivar injertadas sobre patrones resistentes a los ataques del insecto.

Para la búsqueda de plantas resistentes se hicieron diversas expediciones a América del Norte y se trajo gran cantidad de material perteneciente, sobre todo, a las especies V. Riparia, V. Rupestris y V. Berlandieri; se eligieron dentro de ellas las variedades que parecían más interesantes: ?Rip. gloria de Montpellier?, ?Rip. gran glabra?, ?Rup. de Lot?, ?Rup. Martin?, ?Berl. Resseguier?, etc. Una vez puestas en cultivo, e injertadas con las variedades europeas adecuadas, se comprobó que no podía considerarse resuelto el problema de la reconstitución, porque la V. Riparia sufría en los terrenos calizos, V. Rupestris se adaptaba mal a la sequía y presentaba problemas de producción con algunas variedades, la V. Berlandieri se multiplica mal, etc.

Con el fin de paliar estos inconvenientes se hicieron infinidad de hibridaciones artificiales, buscando entre la descendencia individuos que presentasen los caracteres favorables de los genitores, con el fin de ser posible su utilización en las condiciones de clima y medio en que se desarrollaba la vid europea sobre sus propias raíces pero conviviendo con la filoxera. A causa de estas hibridaciones es como han surgido un gran número de patrones, que presentan unas características culturales diferentes y a los que es preciso poder identificar para conocer exactamente con cuál tratamos en cada caso.

En la reconstitución del viñedo español se han importado, ensayado y estudiado infinidad de patrones, principalmente obtenidos por los investigadores franceses a finales del siglo XIX. Algunos patrones han demostrado buenas cualidades y se han mantenido ininterrumpidamente desde su introducción, otros fueron desechados a partir de los primeros ensayos y algunos han pasado por situaciones alternativas de euforia o de rechazo.

Algunas disposiciones legales se han referido al posible uso de determinados patrones; así en junio de 1962 se indica por ejemplo, la prohibición del empleo del ?1.202 Couderc? y de los ?Aramón x Rupestris Ganzín números 1 y 9?, y se enumeran otros grupos de utilización no recomendable, de uso restringido y de uso comercial general, respectivamente.

En el Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes, publicado en el B.O.E. de 11 de abril de 1972, se da la lista de los portainjertos autorizados para su cultivo en España y que son:
- 99 Ritcher (Berlandieri Las Sorres x Rupestris de Lot)
- 110 Ritcher (Berlandieri Resseguier x Rupestris Martin)
- 3309 Couderc (Riparia tomentosa x Rupestris Martin)
- 41 B Millardet-Grasset (Vinífera Chasselas x Berlandieri)
- 161-49 Couderc (Riparia x Berlandieri)
- 420 A Millardet-Grasset (Berlandieri x Riparia)
- 196-17 Castel (Vinífera Mourviedro x Rupestris x Riparia)
- 34 E (Berlandieri x Riparia)
- 333 E (Vinífera Cabernet Sauvignon x Berlandieri)
- 44-53 Malégue (Riparia gran glabra) x (Cordifolia x Rupestris)
- 1616 Couderc (Solonis x Riparia)
- 31 Ritcher (Berlandieri Resseguier n.º 2 x Novo Mexicana)
- 228-1 Castel (Solonis x Rupestris de Lot)
- 8-B Teleki (Berlandieri x Riparia)
- 5BB Teleki-Kober (Berlandieri x Riparia)
- 6736 R Castel (Riparia x Rupestris de Lot)
- Rupestris de Lot

A partir del Real Decreto 1742/1982, de 25 de junio, para la recalificación de variedades de vid, se realiza una actualización de la lista de patrones autorizados incluyendo los que tenían interés y demanda entre los viticultores y los viveristas, unos ya considerados en la ordenación anterior y otros no contemplados en la misma, pero que eran interesantes dados sus buenos resultados y eliminando a su vez, los que habían quedados obsoletos y no eran utilizados. En la lista de patrones autorizados hay que destacar la presencia de dos portainjertos de origen español, 13-5 EVEX (obtenido por Fernández de Bobadilla en la Estación de Viticultura y Enología de Jerez de la Frontera) y 5-A (obtenido por Martínez Zaporta en el Centro Nacional de Ampelografía y Viticultura de Madrid). La relación de patrones autorizados en la actualidad puede revisarse en el listado de variedades autorizadas en España (2003).

FACTORES A TENER EN CUENTA EN LA ELECCIÓN DE UN PATRÓN

La razón primordial del empleo de patrones es evitar los daños causados a las raíces por la filoxera, pero en la viticultura moderna se considera como un factor agronómico pri-mordial para adaptarse a distintas condiciones pedológicas y optimizar el desarrollo vegetativo y productivo.

Al injertar una variedad cultivada sobre un patrón se establece una interrelación entre ellos que determina la aparición de unos efectos mutuos que, aunque a veces resultan inapreciables al viticultor, tienen un gran interés.

El conocimiento "a priori" de los efectos mutuos patrón-variedad es difícil o casi imposible de conseguir, pero siempre resultará rentable una decisión bien meditada. Se considera que los mecanismos de acción entre patrón e injerto, en ambos sentidos, son fundamentalmente tres: a) nutricional: por la diferente capacidad de absorción, síntesis y utilización de sustancias nutritivas; b) translocacional: por la diferente capacidad de trans-porte de sustancias nutritivas y c) hormonal: por el diferente tipo y cantidad de sustancias de crecimiento presentes en sus tejidos.

A nivel práctico y rutinario en la mayoría de las ocasiones la elección del patrón se hace casi exclusivamente por el contenido de caliza del suelo o por el precio de las plantas; ambos aspectos son importantes, pero es evidente que una decisión tan poco racional pue¬de acarrear problemas en la futura plantación.

Las posibilidades de producción del medio y la orientación productiva del viñedo (tipo de vino a producir, rendimientos a obtener, etc.) son aspectos muy importantes y con la elección de un patrón determinado será más factible la consecución de los fines previstos; en cualquier viñedo hay que conseguir un equilibrio entre la supervivencia de las cepas, determinada principalmente por la acumulación de almidón y otros glúcidos en los sarmientos y otras maderas, y la producción de uva, en términos de calidad y cantidad. El mayor o menor vigor que inducen determinados portainjertos modifica la función fotosintética de la parte aérea, bien sea por producir una acumulación del follaje (con los consiguientes sombreamientos), varía la cantidad de agua disponible (por la particularidad de su sistema ra-dicular), etc.

Con objeto de facilitar el mejor análisis de estos aspectos a la hora de elegir un patrón vamos a enumerar las características o aptitudes a considerar.

RESISTENCIA A LA FILOXERA

No hay que olvidar que en la mayoría de nuestros viñedos, la necesidad de utilización de patrones surge como consecuencia de los ataques de esta plaga a las raíces de la vid; por tanto es necesario emplear patrones con suficiente resistencia a la filoxera. Aunque existen diferencias entre las capacidades de los actualmente utilizados, todos ellos presentan unas características favorables.

Teniendo en cuenta la extrema sensibilidad de las raíces de V. vinífera a las picaduras del insecto es preciso considerar el comportamiento de los individuos procedentes de hibridación con la citada V. vinífera; sólo los cruzamientos entre V. vinífera y V. Berlandieri han dado descendencias resistentes, como es el caso de 41B M.G. y 333 E.M.. Los V. vinífera x V. Rupestris se emplearon durante cierto tiempo, como por ejemplo, el 1202 C. (Mourvedre x V. Rupestris) y Aramón x Rupestris Ganzín n.º 1 (AXR1), pero las viñas decaían al cabo de una década, sobre todo en los suelos secos y poco profundos, dejándose de utilizar en toda Europa hacia 1930 y en los últimos años se han presentado problemas muy graves en California.