Sofisticación y elegancia definen este arte de agitar una coctelera conocido en todo el mundo por sus exquisitos efectos. A mediados del siglo XIX surgió una nueva forma de cambiar los malos tragos por buenos momentos: la coctelería.

 

Hay cien versiones de dónde nació el cóctel, pero la que gana más adeptos es la se refiere a una taberna de mala muerte de Nueva York llamada Betsy Flanagan.

Allí se inventó el primer cóctel y lo revolvió con una larga pluma de la cola de un gallo. Una ronda de cinco cócteles fueron preparados y servidos a un grupo de militares. Entre ellos había un francés quien, al probar la bebida le gusto muchísimo; pensó que la pluma de la cola del gallo le había dado un toque especial y sabroso a la mezcla, exclamó entusiasmado: "Vive le coq"s tail! (¡Viva la cola de gallo!). De esa palabra surgió cocktail.... Así fue bautizada la bebida.

En los últimos años han aumentado el interés por los cócteles, se han empleado nuevas bebidas y combinados de todo el mundo compuesto a menudo por ingredientes exóticos, que constituyen una gama que va desde sabores fuertes o secos hasta los más delicados y perfumados. Hoy, el cóctel se ha convertido en tendencia de nuevo y por eso regresa con la misma magia y glamour a los bares y restaurantes más selectos.


Un cóctel por 950 dólares.

En un bar de la ciudad de Chicago en Estados Unidos llamado Reserve Club, se precian de ofrecer el cóctel más caro del mundo, el Ruby Red que en vez de una cereza como toque final de decoración, viene con un rubí.

El cóctel se vende por 950 dólares la copa y hasta el momento según algunas informaciones, sólo tres personas lo han ordenado.