Bernardo Sánchez es un autor riojano de prestigio. Recientemente presentó el libro "El cine del vino". "El cine del vino" es una obra en la que el autor ha pretendido «beber el cine y ver el vino». El trabajo «apasionante» ha sido perseguir más de 100 películas para ver el vino que aparece en las mismas y analizar todo aquello que asocia a ambos.

 

 


desde la tierra, a la bodega... desde la idea de creación hasta su simbologí­a mí­stica y su estética.

Editor, autor y amigos eligieron La Reja Dorada de Logroño para la presentación por ser un lugar de culto. A pie de una vieja prensa de vino, Santiago Vivanco, gerente de la Fundación Dinastí­a Vivanco y padre de la idea nacida en un coloquio, dijo que el libro «era hijo de un amigo». Para él es, también, «un libro diferente que ha realizado un rastreo detallado del vino en el cine y que terminará siendo un referente».

En la bodega cinematográfica de Bernardo Sánchez aparece como prologuista el actor Juan Echanove, un reconocido "€˜enochalado"€™. Y en los contenidos analizados predomina como hilo conductor la simbologí­a del vino asociada a la sangre, algo que une o desune familias y/o territorios desde tiempos inmemoriales.

Las reminiscencias bí­blicas aparecen como una constante en las pelí­culas analizadas aunque se observan notables diferencias entre el carácter épico del viñedo y del cine del Nuevo Mundo y el concepto de la tierra de la vieja Europa.

A través del libro de Bernardo Sánchez puede verse que el vino no ha quedado al margen de la industria cinematográfica. En el cine europeo y americano aparecen todas las labores que lo recuerdan, todos los escenarios imaginables que lo rodean y nos enmarcan la vida y el sempiterno apego a la tierra, a los valores de lo tangible y las tradiciones de lo intangible.

Campos y calados, vinos y tierra presentan numerosos paralelismos con la trayectoria cinematográfica presente en tantas pelí­culas como Esta tierra es mí­a, Tierra Providence, Padre Nuestro, Noche de vino tinto, la más reciente Entre copas, Mondovino, la "€˜riojana"€™ Oro Fino, La Bodega, aquel serial de maldades llamado Falcon Crest, La mala uva y hasta Un paseo por las nubes

Decí­a Bernardo Sánchez, un autor que no necesita muchas presentaciones en La Rioja, que con su libro habí­a «aprendido a mirar el vino» y ver que una simple cata de trasiega, a la luz de una vela, es una imagen perfecta, sin fracturas, como el propio celuloide».

La bodega cinematográfica que ha recopilado Bernardo Sánchez también le ha servido para repasar viejas y nuevas pelí­culas, «para probar otros vinos», para conocer otros conceptos y para entender que vino y cine encajan en perfecto maridaje entre las grandes obras del hombre.

Ninguna civilización ha podido sustraerse al vino a lo largo de toda la historia de la humanidad. No iba a ser el cine, el arte que mejor refleja todo nuestro propio ciclo vital, quien se olvidara del vino. Bernardo Sánchez ha dejado su aportación con ambos.