Por José Alvarez - Ude. El Bierzo, comarca situada entre las provincias de Lugo y León, cuenta con rasgos de ambas provincias y posee una serie de peculiaridades que le hacen único. Es quizás y siempre bajo mi punto de vista uno de los lugares más curiosos y destacados del Noroeste peninsular.

Para todos aquellos amantes del vino cabe destacar la D.O. Bierzo, en la que destaca la uva mencía, la misma variedad usada en la Ribeira Sacra, y que tan buenos resultados está dando de unos años hasta hoy.

Esta D.O. abarca 21 municipios de los que iremos hablando en sucesivas entregas sobre este particular paraje ya que hoy nos centraremos en Las Medulas, el monumento natural o cultural más conocido y uno de los más impactantes que aquí encontramos. La llegada hasta aquí es sencilla no hay más que coger la desviación de la A-6 pocos kilómetros antes de llegar a Ponferrada en dirección A Coruña.

Este paraje tiene su origen en época romana cuando los romanos deciden explotar esta mina para obtener su oro, cambiando el paisaje de estas montañas para siempre, pero no solo por la explotación minera sino porque también serán ellos los que introducirán aquí los viñedos, como en tantos otros lugares. Ya que de los viñedos bercianos se viene hablando desde hace muchos años, concretamente fue en el año 200 cuando Plinio el Viejo y Estrabón hacen mención de ellos.

Pero centrémonos en Las Medulas y no adelantemos acontecimientos.
En el mes de diciembre de 1.997 las Médulas fueron incluidas en la Lista de Patrimonio Mundial, convirtiéndose este paraje en el primer paisaje de España introducido en esa lista.

Actualmente tiene varios reconocimientos, como son: Bien de Interés Cultural en cuanto a arqueología (1.996) y también Monumento Natural (2002).

Como ya mencioné con anterioridad, Las Médulas fueron, en un principio, una explotación romana de oro a cielo abierto, aunque cabe destacar que los pobladores prerromanos ya habían explotado parte de la mina.

Se cree que los romanos comenzaron a trabajar la mina en la época de Octavio Augusto, que fue quien llevó el control de la extracción de oro y quien dirigió personalmente la mayor parte de las acciones relacionadas con la minería medular.

El monte Medulio bien merece una alusión, pues según la leyenda fue este monte el que dio nombre al paraje. Cuenta la leyenda que en El Medulio fue donde resistieron las últimas tribus prerromanas galaicas, antes de conquista de Roma del noroeste peninsular, pero no es más que una leyenda ya que otras fuentes lo sitúan en el monte Pindo.

Toma protagonismo en Las Medulas, nuevamente, Plinio el Viejo, que fue el administrador de la mina, y como de otros muchos hechos, también dejó escritos a cerca de Las Médulas; en este caso relata la extracción anual que se hacía de oro, el número de trabajadores que había por aquél entonces etc. A parte de estos datos numéricos, Plinio también deja constancia de la dureza del trabajo: ?es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del marque sacar oro de estas tierras?.

El sistema usado para la extracción era el conocido como ?ruina montium?, que consiste en embalsar el agua a través de canales y usarla en el momento oportuno.

El sistema hidráulico que se trazó en Las Médulas es el más espectacular que el hombre haya podido ver y esto se debe a que no hay otro que haya utilizado tanta agua ni haya tenido la misma longitud ni los canales hayan contado con tantas ramificaciones.

Una de las captaciones de agua más importantes era la que se hacía desde la falda noreste del monte Teleno. A unos 2.000 metros de altitud se acumulaba la nieve que posteriormente se convertiría en agua y llegaría hasta el Río Cabo (un afluente del Río Cabrera) y pasaría a cubrir los siete canales que bordeaban la montaña y finalmente llegaban a los estanques de explotación.

Los canales, se cree que tenían una longitud de aproximadamente 300 kilómetros y una pendiente que oscilaba entre el 0.6% y el 1%. El ancho de los mismos se calcula en 1.28 metros y en algunos casos, en las curvas, hablamos de 1.60 metros. La profundidad es de 90 centímetros.

La construcción de los canales, que en algún caso pasan bajo las rocas, fue la construcción más laboriosa y costosa de la explotación.

Seguimos con el método de extracción: después de tener el agua almacenada en los canales, la conducían hacia unos depósitos que previamente habían construido al allanar y excavar el terreno. Estos depósitos, y como dato muy curioso, contaban con compuertas que se encargaban de distribuir el agua.

Las Médulas fueron la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano, pues tenían tres kilómetros de extensión y más de cien metros de profundidad. Las Médulas son también la mejor muestra del gran cambio que produjo la minería de oro romana.

Este enclave dio lugar a nuevas realidades que han condicionado su uso hasta nuestros días; es decir, hablar de las Médulas no es hablar de un paisaje estático, sino que ha estado siempre en un continuo cambio.

Las más de mil hectáreas transformadas en la época de los romanos dieron una nueva articulación al territorio sobre el que se asientan. A través de las llanuras artificiales conformadas por la mina se crearon unas nuevas vías de acceso a la zona. El Lago de Carucedo, fue producido por el taponamiento de un valle de esos vertidos, posteriormente se convirtió en un recurso piscícola y en la actualidad es un precioso humedal protegido. Los cauces de los canales que antiguamente conducían el agua para llevar a cabo la explotación de la mina, ahora son empleados como caminos de comunicación y trasiego de ganado.
Al igual que todas las minas de oro del noroeste de la península, las Médulas dejaron de explotarse en los últimos años del siglo II d.C. y el motivo no fue otro que la estrecha relación que la explotación de oro tenía con el sistema monetario.

Augusto regularizó el sistema monetario y lo basó en las monedas de oro y en monedas de plata, y es esta reforma del sistema la que nos hace entender la explotación de oro durante el Imperio Romano, pues esa explotación estaba estrictamente controlada por el Estado. La relevancia de este preciado metal en la acuñación de la moneda explica porque la crisis monetaria del siglo II d.C. incidió en el fin de la explotación de las Médulas; desde aquél entonces, nunca más se volvió a extraer oro de allí.

El paso de los romanos por esta zona, al finalizarse la explotación de la mina, nos dejó otros legados como puede ser el Castillo de Cornatel, el cual se asienta en una montaña en la carretera que lleva a la provincia gallega de Ourense. Más adelante seguiremos hablando del Bierzo sus vinos, gastronomía y recursos culturales, pero esa es otra historia.


Por último me gustaría agradecer a Ruth su ayuda a la hora de elaborar esta serie sobre el Bierzo.


Más información:
www.fundacionlasmedulas.com
www.ccbierzo.es
www.fundaciónlasmédulas.com

Jose Alvarez - Ude.

Enoturistas

www.lugardelvino.com