El objetivo de esta técnica es encontrar un equilibrio entre las diferentes características de cada vino. Hay bodegas que en la elaboración del vino llevan a cabo una operación denominada con el término francés "coupage".

Esta labor consiste en mezclar depósitos en los que han fermentado vinos de distintos viñedos o partes de la finca o incluso cepas de distinta edad.

La mezcla de estos de estos vinos se persigue para conseguir un vino de calidad o un vino con una personalidad concreta. Así, esta técnica permite además compensar u ocultar defectos de un vino y conseguir un producto mejor final mejor que la suma de sus partes.
Otra de las ventajas de esta operación es que permite al enólogo seleccionar las uvas pertenecientes a una parte determinada del viñedo, rechazar determinados depósitos o utilizar el vino procedente de un depósito determinado para vinos de inferior calidad.