El alcohol es una sustancia muy particular ya que se disuelve tanto en agua como en la grasa, y básicamente, nuestro organismo esta formado de ambos. A diferencia del alcohol, la inmensa mayoría de los 5 millones de sustancias que conocemos tiene tendencia a disolverse en la grasa o en el agua, pero no en ambos.

Por otra parte, lo que determina los efectos del alcohol, y cualquier otra sustancia sobre el organismo, es la concentración de alcohol en sangre. Por ello analizaremos a continuación el curso del alcohol en el organismo, desde que lo ingerimos hasta que lo eliminamos.

Absorción: El alcohol una vez ingerido se absorbe en el estómago y, principalmente, en el intestino delgado. La rapidez de absorción depende del alcohol que llegue hasta el intestino delgado, de tal manera que distintos aspectos, como por ejemplo, la presencia de alimentos en el estómago, cantidad de alcohol ingerida y características de la bebida consumida, influyen en la velocidad de absorción. El nivel máximo de alcohol en sangre se alcanza entre los 30 y 90 minutos desde que se ingiere la bebida. Con el estómago vacío la rapidez de absorción es máxima, y tras una comida copiosa y rica en grasas es mucho más lenta. Sin embargo, en ambos casos todo el alcohol acaba absorbiéndose y haciendo efecto en el organismo. En la mucosa gástrica, la actividad de la enzima que destruye el alcohol (alcohol deshidrogenasa) es menor en las mujeres que en los hombres, es decir, en el caso de los hombres esta enzima destruye algo de alcohol, mientras que en las mujeres lo hace en menor medida. Esto explica por qué en las mujeres se alcanzan mayores niveles de alcohol en sangre que en los hombres cuando se ingieren las mismas cantidades de alcohol, y de ahí la fama de que los hombres toleran el alcohol mejor que las mujeres.
Distribución: Una vez absorbido el alcohol se distribuye por la sangre y desde ahí alcanza todo el organismo. No obstante, el alcohol tiende a acumularse en la grasa; por ello las personas con mucha grasa toleran algo mejor el alcohol.

Metabolismo: La mayor parte del alcohol se metaboliza o destruye en el hígado a través del enzima alcohol deshidrogenasa. El alcohol es una de las pocas sustancias que se metaboliza a una velocidad constante (8-12 ml por hora, 10 gr por término medio en una persona de 70 Kg), e independiente de la concentración de alcohol en sangre.


Eliminación: Entre el 2 y el 10% del etanol ingerido se elimina sin metabolizar, principalmente por orina, aire espirado y sudor. Debido a que existe una equivalencia conocida entre el alcohol en sangre y en aire espirado (la concentración de etanol en sangre se encuentra en equilibrio con la concentración en aire alveolar en una relación de 1:2000 a 1: 2300), es posible estimar la concentración de alcohol en sangre a partir de la concentración alcohólica en aire, constituyendo la base de la utilización de los etilómetros (los que utiliza la policía de tráfico) como instrumento de cuantificación alcohólica.

Fuente: Saludalia.