Las tierras del Penedés aclaman con la confianza que dan los siglos al olor, el sabor y el calor de sus brebajes inspiradores, los vinos que han viajado por los paladares de decenas de generaciones de la región y en la modernidad, en los más dispares rincones del mundo.

Las cepas crecieron en compañí­as y ambientes de todo tipo: romanos, bárbaros, visigodos, musulmanes, sociedades feudales, edad moderna y contemporánea con resaca de guerra civil y dictadura, transición y libres mercados. Sin embargo, a pesar de su remota tradición, la calidad de sus vinos no alcanzó un nivel destacado en calidad hasta finales de los 60 cuando se mejoró el producto con nuevos tipos de cepas francesas y alemanas.

Podemos remontarnos al siglo IV a. C,. para hablar de la viña en esta área que actualmente cuenta con 1.557 km2, y más de 26.000 hectáreas de viña cultivadas; a mano alzada, con un rotulador podemos dibujar encima de un mapa la extensión delimitada naturalmente por la Sierra Prelitoral y el Mar Mediterráneo, ocupando parte de las provincias de Barcelona y Tarragona.

Si Sant Sadurní­ d"€™Anoia es el centro de la producción y comercio del cava, Vilafranca del Penedés hace lo propio para el mundo de los vinos no espumosos. Las apuestas de mejora en el cultivo y en la tecnologí­a aplicada, junto con la explosión de la demanda de cavas, alzó los vinos del Penedés a lo más alto. Fue en 1960 cuando a raí­z de esta prosperidad se fundó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Penedés: reconocimiento merecido a un producto con unas caracterí­sticas que lo hacen único y que es garantí­a de calidad ante el consumidor. Asimismo, este vino debe ser elaborado con unas variedades concretas de uva y siguiendo unos protocolos de elaboración.

La Denominación de Origen engloba a vinos blancos (10 a 13 grados), rosados (11 a 13 grados) y tintos (11 a 14 grados). En la actualidad las gentes del Penedés se benefician de su propia memoria histórica, su clima y geografí­a, que otorga al vino una personalidad propia.

Acompañado con ......
No hay cosa más ingrata en medio de un suculento banquete que fallar en la elección del vino. Por este, en apariencia, ligero equí­voco puede darse al traste con la comida por muy elaborada que estuviera y destrozar el sabor y aroma de un vino, por mucho que nos hallamos empeñado en convencer a nuestros comensales de la calidad del mismo. Así­ que, en el caso de que nos decantemos por una botella D.O Penedés, aquí­ van unos breves consejos para acertar de lleno en nuestra elección.

VINO BLANCO
Imaginemos que hemos elegido un vino blanco. Para saber con qué combinarlo, explicamos primero sus posibles ingredientes.

Las versiones secas pueden contener estas posibles combinaciones: 100% chardonnay; 100% parellada; 100% riesling; 85% sauvignon + 15% parellada; 85% chardonnay + 15% parellada. La temperatura óptima para ser servidos es de 10 a 12 ºC. Perfecto, ahora... ¿con qué acompaño esta vino? Puedes ofrecerlo con : un aperitivo, marisco o crustáceos, pescados o carnes blancas y aves.

Si hemos optados por los vinos del Penedés varietales, criados en barricas 100% chardonnay, nos habremos topado con una de las variedades de vino más alzadas por los entendidos del vino. Como apuestas seguras: Milmanda, de Miguel Torres O Jean Leon Chardonnay. Según los expertos, estos vino destacan por ser ricos en aroma y sabor, frescos y con una acidez agradable. Ambos tienen un sabor parecido a la vainilla, a la mantequilla y al pan tostado.

Son perfectos para acompañarlos con crustáceos (langosta), los mejores tipos de pescados con fuertes salsas (Ej. rape) y son deliciosos con pavo o faisán. La temperatura óptima para ser bebidos ronda los 12 ºC.

VINO ROSADO
Si hemos optado por el rosado, hemos de saber que en el caso del Penedés, estos se obtienen principalmente de garnatxa y cariñena, son frescos y afrutado con pinceladas florales.Son perfectos para acompañarlos con aperitivos, con un poco de chorizo, aceitunas y quesos de garrotxa, con paella, gambas a la plancha o al ajillo, platos de pasta con azafrán y salsa de crema de tomate. También son una elección idónea para la cocina oriental, en especial la tailandesa. Para consumirlos y gozarlos han de estar a una temperatura entre 10 y 12 º.

VINO TINTO
Hay múltiples combinaciones posibles en la elaboración de estos vinos, vinos de uvas tempranillo y garnatxa, así­ como los que se asemejan más a los europeos, de uvas cabernet sauvignon, pinot noir, merlot y cabernet franc. Para cada combinación existe una recomendación para ser cortejado por la comida.

Toma nota porque es interesante saber que...

Un vino joven Tempranillo se combina con paella de carne y platos ligeros de carne; una combinación de Garnatxa y Cariñena, va perfecto con guisos y aves de caza y corral; Pinot noir más Tempranillo, ideal para asados, pollo, cordero y conejo; y si optamos por un tinto mezcla de Cabernet Sauvignon y Tempranillo, será mejor casarlo con carnes asadas y filetes de vacuno.