Hoy en día las bodegas se observan pulcras, en parte por temas enoturísticos, y sobre todo, porque la creación de un buen vino está reñida con la suciedad. La aplicación de ozono en bodegas permite la desinfección de barricas así como la obtención de agua libre de gérmenes evitando el uso de productos químicos (cloro), que puede provocar alteraciones en el vino.


 
En la desifección debemos desinfectar, esterilizar y desodorizar el material empleado en bodega. A saber:
 
- Todas las cubas, barricas o conos bien sean de roble, cemento o acero inoxidable; perpetuando el uso de éstas.
 
- Herramienta y maquinaria que interviene en la elaboración del vino.
 
- Reducir, de forma muy importante, los problemas contaminantes producidos por hongos, mohos, pesticidas, etc., ya sea en aire, agua, madera, etc.
 
- Eliminar el peligro por la utilización de productos de limpieza o bactericidas, (corrosión, ácidos, abrasivos, etc.) cuyos restos pueden alterar la composición de los vinos.
 
- Contribuir a evitar que se incurra en responsabilidades por daños al medio ambiente y, por consiguiente, a la sostenibilidad por reducción de tala de robles, ya que por cada 2 barricas bordelesas de roble francés o 4 barricas de roble americano, que recuperamos, evitamos el consumo de un metro cúbico de madera de la especie mencionada.
 
El ozono se considera idóneo por los siguiente motivos:
 
- Es la mejor alternativa de calidad porque permite que la barrica siga aportando compuestos aromáticos al vino, sin utilizar medios mecánicos o productos químicos perjudiciales, tanto para el vino como para la salud pública.
 
- Supone la eliminación de bacterias, virus, hongos, mohos, levaduras (Brett.), TCA, etc., que alteran las cualidades organolépticas del vino.
 
- Permite a las bodegas una mayor competitividad porque reduce, del orden del 90%, los costes derivados de la compra de barricas nuevas.