El despertar del vino está llevando a sus consumidores a incorporar modos y usos que van más allá de lo puramente gastronómico. Es cada vez más frecuente la utilización de elementos relacionados con la enología y la viticultura en la decoración de hogares, restaurantes y hoteles. Las posibilidades son muchas, y muy variadas.

De hecho, es mas cuestión de imaginación que de poder adquisitivo.

Mira, mira! Barricas de roble americano como mesas, parras en porches de casas de campo, botellas de diseño en cocinas. Tableros con colecciones de corchos, etiquetas o botellas. Sacacorchos y botelleros de diseño hechos a medida, revisteros, bonsais de vid, fotografías o excelentes cuadros modernistas que van mas allá del típico bodegón decoran hoy las paredes de lugares de ensueño.

Por ver, incluso he visto botellas decoradas con un gusto excelente. Quizás la vanguardia de las últimas bodegas construidas haya despertado la curiosidad, o quizás, las firmas de decoración han encontrado un nuevo filón para personas amantes del buen beber. Lo que cada vez resulta mas evidente que el vino genera impresiones en los demás que no dejan indiferente a nadie: modernidad, elitismo y saber vivir. O quizá no? Ya sabes, para gustos ...