Noches estrelladas y vino de tea en el Norte, volcanes y malvasía en el Sur. La Palma se suma al enoturismo, una nueva forma de dar valor añadido a un producto singular y de satisfacer a los paladares más exigentes. El enoturismo no es otra cosa que una manera de vender mejor un vino asociándolo y vinculándolo a un paisaje y entorno característicos.

  

Constituye una buena opción para los amantes de las rutas turísticas y del vino, sin el inconveniente de consumir recursos nuevos, si no de aprovechar los ya existentes».

 

Se acaba de editar la guía Enoturismo y más, una publicación con la que se persigue dar valor añadido a los caldos palmeros y remontar la crisis que arrastra el sector. La guía, financiada por la Iniciativa Comunitaria Leader, recoge la relación de bodegas acogidas al Consejo Regulador y ofrece cinco rutas por las que el turista podrá transitar y disfrutar de sabores, olores y paisajes.

En las 36 páginas de la publicación, editada en español e inglés, se incluyen además centros temáticos, museos y lugares de interés turístico. Con esta propuesta, en la que colabora el Cabildo, el Consejo Regulador espera acercar al visitante, «de una forma más viva y directa, la Isla y una parte de nuestra cultura». Es una oportunidad «para descubrir la naturaleza, el patrimonio, las tradiciones y los productos gastronómicos más representativos de La Palma», señalaron.