La Unión Europea, donde se elabora y consume tres quintas partes del vino mundial, quiere poner fin a un sistema de cuotas como parte de su plan para modificar gradualmente la manera en que se cultivan las vides y se comercializa la bebida. Entre el próximo año y el 2013, la Comisión Europea planea alentar a los viticultores que no puedan competir debidamente a que abandonen el sector ''con dignidad'', según propuesta de Fischer Boel.

 

En el 2014, la comisión pondrá fin a un sistema de cuotas que impide a los agricultores jóvenes sembrar nuevas variedades de uvas de mejor calidad.

La comisaria de Agricultura europea Mariann Fischer Boel dice que una parte demasiado grande del presupuesto anual de 1,300 millones de euros ($1,750 millones) de la industria del vino se destina a compensar a los viticultores por botar vino que nadie quiere, y que el sector padece de anticuados métodos de mercadeo y de cultivo que merman las ganancias de la industria.

''El propósito es permitir que los productores vinícolas competitivos aumenten su producción a fin de recobrar viejos mercados y conquistar nuevos en la UE y en terceros países'', dice el documento de 96 páginas de la comisión, obtenido por Bloomberg News.

Según el plan, que necesitará la aprobación de los Gobiernos comunitarios, cada país viticultor recibirá una porción de un presupuesto de 623 millones de euros, que aumentará a 830 millones en el 2015, para subvencionar el mercadeo del vino fuera de la UE, destruir la producción excedente y compensar a los agricultores por los desastres naturales.

Los vinos europeos están combatiendo las crecientes importaciones de los países del llamado Nuevo Mundo, incluidos Estados Unidos, Australia y Chile, así como el menguante consumo en sus mercados de origen.

El valor de las exportaciones anuales de vino del bloque de 27 países se ha estancado en cerca de 4,000 millones de euros.

Fischer Boel quiere que la UE cambie las reglas sobre el etiquetado para que se puedan nombrar las variedades de uvas en todas las botellas en vez de en solo las de los vinos de alta calidad reconocida.

Según las reglas actuales, los nombres de uvas tales como Chardonnay o Sauvignon no se pueden incluir en las etiquetas del vino de mesa.

Además del aumento de la competencia, la UE afronta un consumo menguante porque los hábitos tradicionales de los bebedores están cambiando.

Vinexpo, una compañía de exhibición y promoción de vinos, con sede en la ciudad francesa de Burdeos, calculó que en los cinco años hasta el 2010, el consumo de vino en Francia disminuirá 9.3 por ciento, y en España, el 7 por ciento.