Una casualidad provocó que Fernando Moreno (Logroño, 1978) aterrizase en la Universidad de La Rioja hace algo más de cinco años. Él estudió Biología en Salamanca -terminó en 2001- «donde pensaba quedarme a preparar la tesis, porque aún no me veía trabajando», recuerda.

Sin embargo, su familia colaboró para que el traslado se hiciese realidad. «Resultó que en Logroño había un grupo de biólogos que trabajaba en temas que me interesaban, mis padres se enteraron, y, finalmente, me vine aquí», explica. Desde entonces, Moreno ha trabajado durante cinco años en su tesis doctoral. Esta entrega le ha reportado el doctorado gracias a un sobresaliente 'cum laude' por el desarrollo de un método biológico de control de plagas en la vid que reduce, además, el uso de pesticidas.

-¿El tema de la tesis era un deseo personal o una propuesta ajena?

-Son sugerencias que te hacen desde la Universidad, porque tú eres un novato y, al principio, no sabes ni cómo funciona el doctorado ni la tesis. Te proponen temas hasta escoger uno interesante para trabajar.

-Y después, cinco años con la misma historia. Menos mal que las pruebas han ido bien y la calificación final, aún mejor...

-Sí, pero lo que importa, sobre todo, es que el tema me gustaba, resultaba muy interesante y salió todo bien.

-¿En todo este tiempo ha habido algún tropezón?

-El comienzo fue difícil, porque empezamos con otro tema diferente, que era un plaga. Fuimos al campo, la conseguimos, pero no pudimos seguir con ella después de seis meses y tuvimos que cambiar de investigación.

Parásito

-Y entonces el protagonismo recayó en unas avispas (Trichogramma), de aquí de La Rioja, que debían combatir a la polilla del racimo (Lobesia botrana), principal plaga del viñedo riojano y mediterráneo. ¿Cómo funciona este método?

-El control biológico es una idea muy antigua. Consiste en utilizar un bicho que se carga a otro que es un agente perjudicial para el hombre. En este caso nos centramos en el cultivo más importante de La Rioja, la vid, y en su peor plaga, que es la polilla. Se trata de que una avispa parasite los huevos de la polilla. Las hembras los localizan y ponen los suyos dentro. Después, se los comen.

-¿Y resulta fácil controlar a una avispa para que actúe tal y como quiere el hombre?

-En un laboratorio, sí. En campo es algo más complicado, pero necesariamente hay que pasar antes por el laboratorio. Hacemos esa secuencia porque hay que controlar todos los factores aquí (en el laboratorio), y las conclusiones son así más claras.

-Por lo que se ve, se trata de una investigación muy práctica...

-Es entomología aplicada, sí, y es lo que buscábamos.

-Entonces, ¿ha tenido que vivir mucho tiempo entre avispas?

-Sí, pero son avispas muy pequeñajas, diminutas, que casi ni se ven a simple vista. Son puntos, cabezas de alfiler. Es una de las muchas especies de avispa que existen.

Ecológico

-¿Gracias a ellas podrían dejarse de emplear pesticidas y productos químicos en la vid?

-Totalmente no, pero sí que se reduciría mucho su uso. La idea de estos movimientos de desarrollo sostenible que manejen plagas dan prioridad siempre al respeto al medio ambiente, así que no cabe duda de que era una prioridad.

-¿Y la efectividad de estas avispas está fuera de toda duda?

-Por lo que hemos visto en el laboratorio, sí. Lo primero que hicimos fue capturar poblaciones de esa avispa, que es de aquí, de La Rioja. La que capturamos tiene un potencial en laboratorio bastante importante. De hecho, la comparamos con otra especie que se comercializa y la nuestra es bastante mejor, según nuestras pruebas.

-¿Es sencilla la captura de dichas avispas?

-Bueno... Por ejemplo, al principio de todo, pasamos algunas dificultades en la captura. El primer año no cogimos nada, y no sabíamos por qué, y me tuve que dedicar a los cursos de Doctorado, ante la imposibilidad de experimentar con ellas.

-En las supongo que muchas horas que ha dedicado a la investigación se centra en diversos parámetros, como los referentes a la longevidad. ¿Cuánto vive esta avispa?

-Hay una serie de parámetros definidos que te permiten estimar el potencial de ese bicho parasitoide contra una plaga. Entre ellos están los biológicos, que indican lo bien o lo mal que se va a desarrollar esta especie sobre la plaga. Esta especie, en concreto, suele durar con alimentación hasta 29 días, que es mucho tiempo para una avispa, y realmente me sorprendió mucho cuando lo comprobé.

Autóctonas

-Por otro lado, su adaptación a un entorno ya conocido no será complicada...

-Efectivamente, para evitar problemas que genera a veces la introducción de agentes nuevos en un ecosistema nos decantamos por una especie autóctona. Con ella el riesgo es nulo, porque ya está ahí.

-¿En qué se fijan cuando analizan sus pautas de comportamiento?

-Lo que se hace es evaluar factores que pueden alterar el comportamiento de la avispa, comprobar si hay preferencia por un huésped o por otro. La idea es que prefiera la plaga, claro. Antes, se analiza si es un polífago (que se alimenta de varios huéspedes) o no. Dentro de la polifagia puede mostrar una preferencia alta por una especie determinada.

-Y, por último, los parámetros toxicológicos.

-Sí, aquí no se trata de que la avispa pueda ser tóxica para el ser humano, sino de comprobar que los productos químicos que se emplean en el campo no le van a hacer daño a ella. Si la soltamos en un entorno y el control químico, que va a continuar aunque se emplee conjuntamente con esta idea, la va a causar algún problema, no se conseguiría nada después de tantos días de trabajo y experimentación.

-¿Sus descubrimientos han suscitado ya el interés de algún bodeguero?

-De momento, sólo se ha interesado la prensa. Es que para ponerlo en práctica hacen falta una serie de pasos. Si el potencial en campo sigue siendo elevado, que no veo por qué no va a serlo, entra en juego patentarlo, por ejemplo, y comercializarlo. Pero siempre hemos pensado en aplicar estas ideas de forma útil.

-¿Dónde podrían experimentar con las avispas?

-A veces sí que hemos tenido contacto con algunas bodegas, que nos han dejado parcelas para experimentar.

-En cualquier caso, parece que queda mucho por hacer. ¿Seguirá por aquí para ver los futuros resultados?

-Aquí mi tesis se ha acabado ya, la verdad. Sí que queda mucho por hacer, aunque el trabajo de laboratorio ya está hecho, pero igual me voy, no lo sé. Me gustaría marcharme a Estados Unidos con una beca posdoctoral , porque en California está la mejor o la segunda mejor universidad de Entomología, y me gustaría mucho poder ir allí.