Según un nuevo estudio, somos capaces de distinguir hasta un billón de olores, muchos más de los que se pensaba. Leslie Vosshall, investigadora de la Universidad de Rockefeller (Nueva York) y coautora del estudio, afirma que es la primera vez que se analiza de forma científica el sentido del olfato.

El primer estudio que se realizo sobre el número de olores que distinguimos data de los años 20 del pasado siglo. Los paisanos de esa época pensaban que existían cuatro olores elementales: aromático, ácido, quemado y sudor. Para la nueva investigación, el equipo pidió a varias personas que distinguieran mezclas de olores, algo muy distinto de diferenciar olores individuales, puesto que en este último caso la anosmia supone un gran impedimento. La anosmia consiste en la pérdida del sentido del olfato para un olor concreto. Aquellas personas con este problema sí pueden apreciar las mezclas de olores, porque aunque no puedan oler alguno de los componentes sí que pueden oler los demás.

Vosshall, además, realizó un estudio para determinar cuáles son los considerados buenos olores y cuáles los malos. Probó con aproximadamente 60 tipos y la vainilla resultó ser uno de los más apreciados y el ácido isovalérico, el que le da al queso oloroso su característico aroma, el último de la cola. Sin embargo, la propia autora reconoce que todos los sujetos del experimento eran de la zona de Nueva York, por lo que los resultados no pueden ser considerados como universales.

Desde un punto de visto evolutivo, podría decirse que los olores afrutados son generalmente agradables y el olor a pescado descomponiéndose suele ser de los más desagradables.

¿Hay personas con un sentido del olfato especialmente agudo?

Según la experta, es muy posible, porque existe una gran variedad de habilidades olfativas, probablemente debido a variantes genéticos. Sin embargo, según la autora, hay formas distintas de medir el sentido del olfato de una persona (sensibilidad, capacidad para diferenciar aromas parecidos, para identificar componentes de una mezcla) y no parece claro cuáles son necesarios en un gran «oledor».

Leslie Vosshall quiere ahora descubrir qué es lo que hace a unos olores parecidos y a otros diferentes, pues le intrigan especialmente las mezclas que no comparten componentes y, sin embargo, tienen un aroma similar.

Fuente: http://nationalgeographic.es/