El cava puede servir para acompañar numerosos platos, desde los más sencillos aperitivos hasta carnes blancas en fiambre. Los de mayor estructura y crianza, pasando por pescados, mariscos y platos de ave de corral siempre que no tengan salseados muy intensos. 

Aunque es bien conocido, se recuerda que si se quiere apreciar el carbónico es aconsejable tomar el cava en copa flauta (mejor sin tallar) y a poder ser que tenga un punto de arranque de espuma; y, a ser posible, a una temperatura baja. De este modo se consigue un lento desprendimiento del carbónico.

Aunque parezca un atrevimiento, los mejores cavas y los buenos champanes se disfrutan mejor en una copa más abierta, la tipo Syrah o similar de algunas casas, para poder apreciar mejor la carga aromática, que creo es un atributo que debe primar sobre el aspecto.

Por su notable interés cualitativo y su buena relación calidad/precio los buenos cavas, que no todos lo son, merecen ser consumidos a lo largo del año y no dejarlo relegado a las fechas Navideñas o para el bautizo del sobrino.

En este sentido, el propio Consejo Regulador del Cava tendría que hacer un esfuerzo para potenciar su consumo "extranavideño o extrafestivo".