A día de hoy, la vitivinicultura de China no es gran cosa, a pesar de tener el mercado interno potencial mas grande del globo. Sin embargo, dada su extensión, variedades de terreno y climatología, es motivo de preocupación para los principales productores del mundo. Cuando china despierte, las cosas pueden cambiar, y parece que ya se pusieron manos a la uva. Según la FAO ese país posee unas 500 mil hectáreas implantadas con vides y aunque no son cifras muy confiables el problema no es menor.

Considerando que el consumo del vino mundial es acotado y un posible exceso de oferta podría poner en peligro el negocio de algunos países productores con tradición vitivinícola, en este caso, de Francias, España, EEUU, Italia o Argentina.

Si tomamos como patrón este último país, cuya superficie implantada es, según datos oficiales actualizados al cierre de la cosecha 2008, de 225.846 hectáreas. Menos del doble de lo que se cree posee China, un país que por otra parte entiende que "vino" puede ser cualquier producto obtenido a través de la fermentación de cualquier fruto de la tierra y no exclusivamente de la uva sana y madura.

En realidad en China, el término "Jiu", con el que se llama al vino, es el mismo por el cual se identifican todas las bebidas alcohólicas aunque a menudo es traducido como vino. Tal es así que en ese país oriental se habla de vino de arroz, un error para los integrantes de la OIV debido a que vino es exclusivamente el producto obtenido mediante la fermentación del jugo de la uva sana y madura. Los demás son licores.

La preocupación del titular de la OIV cobra relevancia si se considera que en los últimos 20 años China ha pasado de tener 20 mil hectáreas con vides a las mencionadas 500 mil. Mientras tanto, China avanza con distintas estrategias que indican que el vino de ese país pretende ganar mercados en el exterior. Producto de ello son los comerciales que ya se pueden apreciar en distinas partes del planeta y que prometen a través de sus vinos una experiencia milenaria y exótica a la que le agregan valor a través de algunas bodegas boutique que ya producen vinos.

Además, algunos comerciales chinos promocionan a su vino con modernas puestas en escena, en éste caso, junto a bandas musicales jamaiquinas que lo exhiben como un producto para jóvenes y plenos de glamour.

No sabemos que deparará el futuro, pero algo es claro, si China se produce vino en grandes producciones, la crisis está servida. ¿Si miramos atrás, quién se imaginó al gigante asiático produciendo alta tecnología?