Cuando hablamos de crianza en un vino, ¿a que nos referimos? ¿qué aporta?. Con el concepto de crianza evocamos una serie de operaciones que buscan potenciar la longevidad del vino, esto es, eliminar residuos, eliminar gases presentes hasta buscar un equilibrio entre los distintos aspectos de aromas, sabores y sensaciones, etc.

 


En principio se realiza utilizando trasiegos, filtraciones, clarificaciones y tiempo.
Pero, debemos tener en cuenta que así como se pueden obtener resultados muy positivos mediante la crianza, también es susceptible de aportar todo lo contrario a nuestro vino.
Igual que citábamos en un anterior articulo sobre el dióxido de azufre, uno de los aspectos fundamentales en la crianza de los vinos es la pulcritud e higiene, ya que no deseamos la presencia de microorganismos indeseados.

Debemos realizar, si pretendemos la crianza en barricas de madera, una escrupulosa selección de las mismas, del tipo de madera, del uso que han tenido, de su estado, de su limpieza, y de los matices que buscamos y que queremos resaltar en el vino.
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es el oxígeno, las reducciones, el aporte del mismo y las reacciones a las que da lugar.

Pero como definiríamos las ventajas o inconvenientes que se pueden obtener con la crianza mediante barricas:

Ventajas:

* Pueden aportar bouquet.

* Pueden ofrecer higiene.

* Son respetuosas con las características del vino

Inconvenientes:

* Son elementos de alto precio

* Poseen riesgos de contaminación.

* Pueden dar aporte de notas a madera.

Llegamos aquí a las 2 preguntas de siempre: ¿barrica nueva o usada? ¿barrica francesa o americana?

La idea de usar barrica nueva, debe estar asociada a una cuidada utilización que posee más riesgo que beneficio, ya que pocos vinos pueden completarse y beneficiarse de su uso. Por su lado, el uso de barricas usadas, nos permitirá obtener una evolución más ideal, controlada y suave y evitar un exceso de madera, por cierto muy común hoy en día debido al extendido uso de la barrica nueva.

Por su lado, las diferencias de uso de madera francesa o americana, aparte del precio, son los distintos matices que buscamos: la francesa puede darnos matices más tostados, toques verdosos, matices tánicos, etc mientras que la americana nos aportará matices de vainilla y toques golosos entre otros, eso sí a menor precio. Cada vez más, entran en juego otras maderas procedentes de Europa del Este.

Como resumen, la crianza no es la panacea, puede acabar con todo un trabajo de elaboración, pero de llevarla a cabo debemos hacerla de una manera muy estricta, controlada y teniendo muy claro de que base partimos y que buscamos que nuestro vino posea en el futuro.

Saludos cordiales,

Carlos Rodríguez.

Roco&Wines