Con una calificación de "Sobresaliente" para los tintos y de "Muy buenos" para los blancos, concluyó ayer la XVIII edición de la Evaluación de Vinos Cosecha 2007 de Argentina ( Evico). La evaluación de vinos argentinos este año arrojó datos más que positivos, según calificaron desde la organización del evento que se realizó ayer desde las 10 hasta pasado el mediodía en la Casa del Fundador con una cata dirigida que convocó a unos 480 técnicos y enólogos de todo el país.

 

La escala de notas para evaluar un vino va de 60 a 100 puntos, esto es de malo - regular a excelente. De 90 a 100 es el máximo de complejidad, equilibrio y armonía. Es lo que se considera un "Gran Vino" y por lo tanto una calificación escasa. De 85 a 89 es un "Sobresaliente", esto es un vino con características exaltadas que lo hace ubicarse por encima de la calidad media esperada para el tipo o variedad de que se trate. Esta nota obtuvieron los vinos tintos.

En cuanto a los blancos que en conjunto sacaron 84 puntos, entraron dentro del rango de nota que va de los 80 a 84. Esta es una valoración de "Muy Buenos", lo que determina un vino sin defectos, fiel al exponente de su tipo y variedad.

La Evico no es un concurso donde las bodegas compiten por una medalla sino una evaluación anónima de los vinos de la última cosecha. Las muestras no se identifican por marca sino por variedad, origen y si se encuadran en una de las categorías de análisis: vinos jóvenes para consumir en el año con o sin paso por barrica de roble y vinos de guarda.

En esta evaluación nunca se nombra a las bodegas productoras, aunque cada una de éstas, luego recibe en privado los resultados de la evaluación de sus vinos a modo de control o calificación externa.

Diversidad

La particularidad de este año fue la diversidad de varietales y terruños que fueron destacados entre los 15 mejores vinos.

En la XVIII edición de la Evico se recibieron unas 200 muestras de unas 80 bodegas provenientes de las distintas regiones vitivinícolas del país. De ese total, el 22% fueron blancos, el 68% tintos, el 4% rosados y el 6% fueron vinos especiales como espumantes y tardíos.

De todas estas muestras, que fueron analizadas durante los últimos 15 días por los miembros del comité evaluador y unos 40 catadores asistentes, fueron elegidas las 15 mejores.

A diferencia de otros años cuando no era tan evidente, este año, entre los vinos con mayor puntaje había una amplia diversidad de terruños y varietales, incluso hasta algunos considerados exóticos o muy difíciles de adaptar a suelo argentino como el petit verdot, tannat o el mismo pinot noir que en Argentina tiene una intensidad de color que no se repite en otro lugar del mundo, señaló Juan Carlos Rodríguez Villa, uno de los miembros del comité evaluador.

Así fue como entre las 15 muestras elegidas, había un viognier de Tupungato, un sauvignon blanc de Tunuyán o un torrontés riojano y un chardonnay de Barrancas, Maipú. En los tintos, había malbec de Luján, Valle de Uco y hasta de San Patricio del Chañar en Neuquén, el mejor syrah vino de Pedernal en San Juan, el pinot noir de Neuquén, el cabernet franc de Tunuyán y dos cabernet sauvignon, uno de San Juan y otro de La Rioja, en el grupo vinos de guarda.

"Tratamos de que este certamen sea una muestra de la vitivinicultura argentina y su avance, y este año nos sentimos sorprendidos y orgullosos de la calidad y potencialidad que tiene el país en el desarrollo de nuevas variedades y diversidad