Una campaña para defender el uso del corcho en las botellas de vino ha sido lanzada en Francia, un país donde el creciente uso de tapones alternativos parece tocar una fibra sensible. La cruzada, iniciada la semana pasada por los productores franceses de corcho muestra botellas tapadas con objetos varios como un pato de plástico o una tapa de bolígrafo.

 

"Siempre imitado, nunca igualado" es el eslogan de la campaña millonaria que seguirá hasta el segundo semestre de 2011, y que incluye además el uso de sitios de internet y eventos especiales. La realidad, sin embargo, es que por distintas razones son cada vez más los productores de vino que optan por alternativas como tapones de plástico o de rosca para sus caldos, aún a costa de silenciar el clásico son del descorche.

Un corcho que encoje: A nivel mundial, cerca de 11.300 millones de tapones corchos fueron utilizados para vino el año pasado, una reducción de 3,5% respecto a 2008. Mientras, el uso de tapones alternativos ascendió a 6.000 millones. Esas estimaciones, proporcionadas por la federación francesa de sindicatos del corcho, confirman la pérdida de su dominio casi total sobre el mercado del vino hasta hace unas décadas.

"La porción del mercado de los tapones de corcho ha disminuido a nivel mundial", reconoció en diálogo con BBC Mundo Jean-Marie Aracil, directivo de la federación, que lanzó la campaña. Según Aracil, el fenómeno es impulsado desde los paí­ses del "nuevo mundo" de la vinicultura, especialmente por los anglosajones -como Nueva Zelanda- aunque también por productores de América Latina. Pero desde hace algunos años el uso de tapones alternativos al corcho también se extendió a paí­ses del "viejo mundo" del vino como España, Italia y la misma Francia, incluso en algunos grand cru de regiones tradicionales.

A favor y en contra: Los franceses suelen mirar con recelo ciertos cambios, sobre todo cuando se trata de asuntos que asocian a su cultura, y los tapones del vino parecen ser parte de eso. Una encuesta encargada especialmente para la campaña concluyó que una amplia mayorí­a "el 89,3% de los franceses- prefieren los tapones de corcho. Según el estudio, realizado por la empresa IPSOS en abril, cuatro de cada cinco franceses creen que el corcho es señal de calidad en un vino. Aunque no faltan expertos que discrepan con esa noción. El francés Michel Rolland, considerado uno de los enólogos más influyentes del planeta, dijo a fines de 2008 que le "gustarí­a ver una solución para cambiar el corcho".

"De vez en cuando viene alguna botella con gusto a corcho, y a mí­, tomar una botella que tiene gusto a corcho, me impacta mucho", comentó Rolland a BBC Mundo. A su juicio, el uso de tapones alternativos es adecuado para vinos que se toman jóvenes, aunque aclaró que en el caso de caldos de 20 o 25 años aún falta saber si "hay alguna alternativa buena para reemplazar el corcho".

Campaña internacional: Aracil admitió que, efectivamente, existen vinos con "gusto a corcho", algo que atribuyó especialmente a una molécula conocida como TCA. Sin embargo, el directivo afirmó que el problema ha disminuido en los últimos tiempos, gracias a nuevas formas de fabricación y controles internacionales implementados por los productores. Aracil dijo además que el tapón de corcho es menos contaminante que sus rivales de plástico y su precio puede variar según los distintos segmentos de mercado. "Es un producto natural, que se adapta a la variación de formas de las botellas y permite una evolución óptima del vino", aseguró.

La ofensiva del corcho continuará con el desarrollo de campañas similares en otros paí­ses de Europa y Estados Unidos. Estas contarán con el apoyo financiero de la asociación de productores de corcho de Portugal, el primer fabricante mundial de este producto.
Fuente: bbc.co.uk