Por Carlos Martín. Sin duda las denominaciones de origen de "La Rioja", y de "Ribera del Duero", exponen gran parte de nuestro potencial enológico fuera y dentro de nuestro país. Aunque  ambas D.O.´s brillan con luz propia, lo hacen gracias a virtudes bastante heterogéneas. En este artículo nos centraremos en los vinos tintos de una y otra Denominación. La Rioja posee el título de Denominación de origen Calificada (D.O.C), frente a la Denominación de origen (D.O) de la Ribera del Duero. Aunque la Ley de la Viña y el Vino, atribuye un mayor rango de calidad a la D.O.C, digamos que esta nomenclatura se queda  en un tinte poco gráfico, ya que la calidad esta asegurada en los reglamentos de cada D.O, y si los comparamos casi todas nuestras D.O deberían ser D.O.C. Huyendo de esta polémica, podemos definir que la Rioja sigue liderando de forma indiscutible el mercado enológico fuera y dentro de nuestras fronteras , pero no con mayoría absoluta, ya que en la última década, numerosas D.O.´s de España han aumentado su calidad y ávida competencia de manera fulgurante, entre las que se encuentra la D.O Ribera del Duero, restando una porción del pastel a la Rioja.

En uno de nuestros últimos cursos de cata, me pidieron definir con alguna palabra estas dos Denominaciones, y siendo tarea difícil, podemos definir entre otros muchos atributos, que la D.OC Rioja, representa la tradición y experiencia del vino en España, mientras que la Ribera del Duero muestra la innovación y juventud en nuestros vinos.

Tradición vs Innovación

Los vinos Riojanos está sufriendo cierta evolución en la actualidad, adaptándose más a las tendencias del consumidor, que prefiere vinos más afrutados y fáciles de beber; aunque su personalidad sigue presente, al elaborar vinos menos cubiertos de color, con aromas frutales más evolucionados, mezclados con aromas licorosos y todo ello mezclado con una madera de gran notoriedad (arrastrando sus raíces enológicas francesas), en boca son vinos de paso más fino y tanino elegante ,resultando caldos de excelente aptitud para el envejecimiento. Mientras que los atributos que están llevando al estrellato a la Ribera del Duero, podemos enfocarlos hacia la búsqueda de vinos donde la extracción de los compuestos polifenólicos de la uva, se mima de manera incesante, incluso a veces de forma enfermiza. Esta gran extracción provoca vinos de gran intensidad colorante y alta tanicidad en boca, y que tras su paso por las barricas de roble, doman al potente tanino salvaje que presentaba el vino en su juventud. La balanza  en los caldos de la Ribera del Duero, buscan por lo general, una clara importancia de la juventud y fruta del vino, frente a una madera que se integre y enriquezca la paleta aromática  a los vinos, aunque estas notas de la crianza recuerdan a una madera más nueva. En general , la Ribera del Duero muestra en boca , unos vinos con  mayor potencia y estructura, aunque su envejecimiento en botella consigue suavizar y redondear , mostrando un  tanino más noble.

Aunque tal y como hemos citado antes, existe una amplísima variedad de D.O de origen que han emergido en calidad y peso en el mercado vitivinícola, elevando nuestra media de calidad. De esta forma, tratando de huir de clasicismos, animo  a todos los amantes del vino a seguir disfrutando grandes vinos de estas dos magníficas D.O, así como,  abrir las puertas  a otras tantas que están despuntando en el panorama nacional.

Un cordial saludo a todos los lectores y amantes del vino,

Carlos Martín