El transporte del vino nos trae grandes quebraderos de cabeza a profesionales y aficionados. Una mudanza, llevar vino a una cena, la vuelta de la compra, un viaje enológico. ¿Cómo y dónde debemos transportar el vino? Obviamente la pregunta tiene muchas respuestas en función de la cantidad y el modo.

El transporte del vino nos trae grandes quebraderos de cabeza a profesionales y aficionados. Una mudanza, llevar vino a una cena, la vuelta de la compra, un viaje enológico. ¿Cómo y dónde debemos transportar el vino? Obviamente la pregunta tiene muchas respuestas en función de la cantidad y el modo.

Así pues, la máxima que debe cumplirse es que el vino debe viajar del modo más parecido a como debe descansar en casa, esto es, tumbado, con el menor movimiento posible, la temperatura adecuada y estable y sin luz. Garantizar esto cuesta, especialmente cuando quien lo desplaza no eres tú, pero siempre hay modos.

¿Qué rompe la botella?
Lo que produce la rotura generalmente es un golpe seco contra una superficie dura. Depende mucho del tipo de botella y gramaje, pero en general, el talón de Aquiles de la misma suele estar en la parte inferior, justo por encima del círculo de la base. Transportarla boca abajo evita en gran medida este problema. El cuello también es parte frágil.

Transporte Propio
Si debes llevar vino a alguien, debes saber que existen cajas de madera o bolsas de plástico o papel específicas para botellas. En algunos establecimientos, incluso disponen de bolsos isotérmicos o transportines de cartón de 6 botellas. Los sibaritas o profesionales pueden adquirir maletas específicas para transportarlas y los manitas pueden fabricarse una en tela con decoración propia.

Si viajamos en coche, evitar la exposición al sol y si hace calor, intentad colocarlo cerca de la climatización.


Transporte por Terceros
De entrada, lo principal es evitar la rotura. El polietileno puede hacer su labor en esa primera capa protectora. Si teneis a mano virutas de madera, también ayudan y dan imagen aunque no recomiendo el contacto directo con la botella, por el polvo que dejan y posibles aromas no deseados.

La segunda capa puede ser una buena caja de carton (no todas las bodegas las tienen) o si se dispone de una caja de madera con protectores y separadores mucho mejor.

Como última capa, existen protectores de pompas de aire que resultan imprescindibles. Completar la obra maestra con varias etiquetas de muy frágil, o un "me va la vida en ello", al que los transportistas suelen estar más sensibilizados.


Seguros
Las compañías de transporte deben pagar un seguro en caso de rotura, que no suele sobrepasar los 8 euros en la mayoría de los países de Europa, por lo que si lo
que vamos a mover tiene valor, es preferible contratar un seguro acicional. En este caso, un un seguro de vinos debe cubrir los siguientes aspectos: Seguro contra daño o pérdida causada por problemas de energía o de refrigeración de la casa:

- Seguro contra roturas accidentales;

- Seguro contra robo, incendio o inundaciones;

- Seguro para el vino guardado en distintas ubicaciones, incluídos los vinos que están guardados fuera de nuestro sótano o bodega;

- Seguro contra daños por transporte;

- Seguro inmediato para las nuevas adquisiciones.

Además de estos aspectos convendría buscar que la póliza que elijamos cumpla con otros requisitos generales: Que no tenga deducible, que tenga una cobertura unificada en lugar de desglosada, que las tasas ?premium? estén entre el 0,4% y el 0,5% del costo anual (con descuentos para sistemas de alarma), y sobre todo que sea una compañía aseguradora de buena reputación y renombre.

A parte de esto, suerte, como para casi todo en la vida!