Aunque parezca muy sencillo, abrir una botella de vino tiene sus secretos. En primer lugar, hay que evitar moverla demasiado para que en el caso de que haya sedimentos estos no se remuevan y enturbien el vino. Los pasos son:

1- Se debe colocar la botella en posición vertical, y sujetarla firme, se quita la cápsula de plástico o metálica de alrededor del cuello ya sea con cuchillo bien afilado o con algún instrumento específico.

2- Si alrededor de la boca de la botella hay algo de suciedad se quita con un trapo limpio.

3- Traer lentamente el corcho con un sacachorcho, girándolo si fuera necesario, pero sin cambiar la dirección del giro porque podría romperse.

4- Una vez extraído, comprobar la textura del corcho haciendo una ligera presión con los dedos, para ver que su elasticidad es la adecuada y no es un corcho seco y algo pasado. Oler el corcho, para comprobar que no contiene aromas extraños, y el vino está en perfecto estado.

5- Con un trapo limpio, limpiar la boca de la botella, para quitar posibles restos de corcho y suciedad.

6- Verter una pequeña cantidad de vino en una copa auxiliar (que no utiliza nadie para beber), para "expulsar" posibles pedazos de corcho.

7- Servir un poco en la copa de aquella persona que se considere más entendida en el tema, para que dé su aprobación. Si se está en un restaurante, se suele servir a la persona que pidió el vino para que lo pruebe. Si todo es correcto, puede servir al resto de los comensales, recordando que no se llenan las copas, más que en un tercio de su capacidad (puede haber excepciones, en función del tamaño de la copa)

8- El vino debe tener la temperatura adecuada para tomarlo, porque las temperaturas muy bajas ocultan todos los detalles.