Todo comienza en el suelo. La vid prefiere terrenos pobres y rústicos, ubicados en zonas templadas, pero no demasiado, y secas, tierras abiertas, profundas y permeables, en las cuales la fertilidad no sea excesiva. Tierras ricas y húmedas no son buenas para la vid, que es una planta modesta, con gran capacidad de supervivencia.

Perfil de los suelos:
Suelos aluvionales: formados por sedimentos que se acumulan en los ríos. Esta tierra es extraordinariamente fértil y apta para los cultivos.

Suelos pedregosos : se ubican, por lo general, en las zonas altas, de gran pendiente, en forma de manchas, de escasa fertilidad y con canto rodado, arena gruesa y algo de limo.

Suelos calcáreos y yesosos: presentes sólo en algunas zonas; si bien dificultan el desarrollo vegetativo de las especies cultivadas, no lo impiden.

Permeabilidad y Drenaje
En términos generales, los suelos resultan, por su composición física, muy permeables y de buen drenaje.

La región de Cuyo presenta bajos registros pluviométricos que no alcanzan a cubrir los requerimientos de los cultivos, por lo cual debe recurrirse al riego para que la explotación agrícola tenga rendimientos económicos.

 

Las Vides

Elegido el terreno ( y seleccionada la planta apta para él ) se comienza la plantación en hileras homogéneas, regulares y ordenadas, determinando la distancia entre plantas y se procede a plantarlas. Entonces se efectúa la primera poda, destinada a cortar el sarmiento y dejar sólo dos o tres yemas.

Un viñedo destinado a la obtención de uvas de primera calidad no produce hasta después de los tres a cinco años posteriores a su plantación.

El riego

El agua utilizada, ya sea que provenga de ríos superficiales o profundos, siempre se origina en el deshielo de las nieves andinas, y se canaliza dejando que ella corra libremente por el terreno aprovechando las pendientes naturales .

Otro método utilizado es el de la "aspersión", o sea la irrigación en forma de lluvia, que ahorra mucha agua y obliga a un cuidadosa mantenimiento. Finalmente el más moderno
"riego por goteo" que mediante la instalación de tuberías riega en forma casi personal cada cepa, permitiendo que el suelo se mantenga permanentemente húmedo alrededor de la planta.

El ciclo de la madurez

La influencia del clima durante este ciclo es importantísima, ya que de un buen sol y de la ausencia de granizo y heladas depende el resultado final a obtener.
Vendimia (Cosecha). Cuando el viticultor y enólogo están seguros del momento justo, comienza la vendimia. Este momento se adecua al vino que se quiere elaborar.

 

De la cosecha a la bodega

Las uvas son traídas de las viñas en racimos y llegan hasta el lagar, que es el lugar de la bodega utilizado para la elaboración del vino. De allí los racimos pasan por una máquina llamada ?descobajadora?, que es la que desprende los granos del sostén leñoso, llamado escobajo.

El siguiente paso es el prensado de las uvas para extraer su jugo. El mosto (incluye pulpa, hollejo y semilla), o jugo virgen, es bombeado luego a las piletas de fermentación. Estas pueden ser de acero inoxidable o de cemento recubierto por dentro de resinas de epoxi, que dan a las paredes un aspecto vidriado.

Fermentación Alcohólica
En cuanto a la constitución del grano de uva, éste está rodeado por una película u hollejo, en donde se encuentran las levaduras.

Cuando la uva llega a la bodega y se extrae el mosto, ya sea en uvas blancas o tintas, ésta trae en su hollejo estas levaduras que realizarán la fermentación alcohólica.

Cuando las condiciones en bodega son óptimas comienzan a reproducirse y transforman los azúcares en alcohol y anhídrido carbónico.

Si bien adheridas al hollejo del grano de uva, vienen las levaduras naturales, en las bodegas se agregan cepas de levaduras seleccionadas, para asegurar la fermentación óptima.

Una vez que las levaduras han degradado el azúcar y lo han transformado en alcohol y demás sustancias, mueren y forman un sedimento en el fondo de la vasija llamado "borras".