Por Carlos Martín. En multitud de ocasiones, se designa indistintamente al vino como clarete o rosado. Sin embargo, además de presentar diferencias en su perfil organoléptico, su principal divergencia radica en el método de elaboración empleado, en el cual para el vino rosado, el mosto fermenta en ausencia de su fase sólida (hollejos y pepitas), mientras que si lo hace para el caso del clarete.

Una de las preguntas más frecuentes a lo largo de mi carrera como enólogo y catador profesional ha sido la de describir las diferencias entre rosado y clarete.

Como se cita anteriormente, el vino rosado solo fermenta en fase lí­quida , es decir mosto, y para ello se realiza una maceración previa, que otorgará al vino el color deseado, después se separará el mosto de la pasta mediante un prensado suave (a partir del prensado la elaboración es igual que la de los vinos blancos).

Clarete: ojo de gallo.

En los claretes, la maceración de los hollejos con el mosto se realiza en las horas previas a la fermentación y durante la misma, es decir se vinifica como un vino tinto, en presencia del hollejo; pero entonces nos preguntaremos porque suelen tener un color más claro, o como dicen en mi tierra, el tí­pico "ojo de gallo", la respuesta se debe a la proporción de uva blanca que se utiliza, ya que en el clarete suele ser muy superior a la tinta , con lo que se necesita más horas de maceración, y aún así­ no cogerá tanto color como el rosado, en el que lo que prima son las variedades tintas como la tempranillo o la garnacha, incluso para elaborar vinos monovarietales de ellos.

En cata, los rosados suelen presentar un color más intenso que los claretes y ofrecen una nariz más franca y compleja, mientras que los claretes pueden resultar algo más astringentes en boca que los rosados, pero tampoco se debe generalizar demasiado.

Otra diferencia notable es que la Unión</personname /> Europea</personname /> no reconoce al Vino Clarete como un tipo de vino, al prohibir el etiquetado con dicha designación, por conveniencia entre los paí­ses miembros.

El patito feo

Se puede establecer un sí­mil alegórico entre el vino rosado y clarete con dicho relato, ya que muchas veces es despreciado solo por su aspecto visual atendiendo a criterios meramente personales, incluso entre los profesionales del sector hay mucha discrepancia en este aspecto.

Bajo mi punto de vista es un craso error, ya que los rosados de nueva generación están mejorando muchí­simo, intensificando sus colores y presentando una paleta aromática muy compleja, mientras que tampoco podemos depreciar a los claretes, ya que son nuestro patrimonio enológico, y solo nos basta con ver su fama en regiones de Castilla y león (Cigales), La Rioja o La Mancha, donde se vienen elaborando desde hace muchas décadas, y tiene un reconocido prestigio en el norte de nuestra pení­nsula. Además, como nota destacable, muchas veces desconocida, el rosado es el vino que más cuidados y atenciones necesita en su elaboración, ya que es el más complejo de vinificar.

Carlos Martí­n Lobera

enologo@lugardelvino.com